Sin que quepa la más microscópica de las dudas, si mi estilo de redacción ha sido influenciado por alguien, con total convicción puedo decir que esa persona fue don Germán Dehesa (1944 - 2010).
De hecho, en el mismísimo primer artículo de este blog, titulado Back to business (da clic aquí para leerlo), hago referencia a él.
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| Germán Dehesa en la XXIII Feria Internacional del Libro. FOTO: Eunice Adorno/CUARTOSCURO.COM |
Y lo corroboro más ahora que estoy leyendo su libro Fallaste, corazón, el cual ha sido rescatado y preparado por sus hijos Juana Inés, Ángel, Mariana y Andrés. ¡Muchísimas, pero muchísimas gracias! Que Diosito se los pague con harta lana para que puedan rescatar más obras de tan genial personaje.
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| Imperdible |
Si no saben quién fue Germán Dehesa, solo les diré esto: gugléenlo. Encontrarán muchísimos artículos acerca de él, además de videos y hasta audios.
Para mí fue alguien que hizo que me aficionara a buscar su columna «Gaceta del Ángel» en el periódico El Norte cada domingo que íbamos de visita a casa de mi abuela (quien tenía suscripción acá en Monterrey). Me zambullía en el montón de ejemplares apilados, que tenía en una silla de la cocina, buscando la sección donde su columna se publicaba.
Cómo me hacían reír las puntadas que su agudeza mental le inspiraba a garabatear en sus notas, las que luego entregaba a la rubia misteriosa (así llamaba a su secretaria) para que las mecanografiara.
¿Cuál era su estilo de escritura? Creo que la parte de atrás del libro lo expresa perfectamente: «[...] su prosa inconfundible —erudita y callejera, tierna y feroz—[...]». Ándale, así meritito.
El título del libro hace referencia a un hecho de la vida del autor: le dio un infarto. «Primero me infarté yo; luego el país», escribió.
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| La parte de atrás de este libro |
Qué bueno que vivió para contarlo, al menos otros 23 años más. Pero, desde que murió, dejó a muchísimos lectores en la orfandad (me incluyo —snif—). Por eso, en cuanto supe de este libro no dudé en pedirlo por Amazon para revivir esos buenos recuerdos (den clic en esta liga para pedir el suyo).
¿Saben qué fue lo primero que hizo Dehesa en cuanto estuvo lo suficientemente consciente y tan pronto lo trasladaron a la unidad de cuidados intensivos del hospital tras la operación postinfarto? ¡Se puso a escribir su columna! (Faltaba más). Qué bárbaro. ¡Y cómo me carcajeé leyendo el final de su artículo «Ya vine de donde andaba» (pág. 95) cuando por fin le dieron comida sólida! Ese y otros artículos más me hicieron reír como hace mucho tiempo no lo hacía. Menos mal que estaba yo solo en casa, o de lo contrario iban a pensar que estaba loquito al oír mis carcajadas.
Claro, no todo es risa en esta colección de unas pocas de sus columnas (escribió varios cientos) fechadas entre agosto de 1987 y julio de 1994, entre las que el libro incluye aquellas relativas al levantamiento zapatista en Chiapas de enero de 1994.
Algo que me gusta de este libro es que, después de la mayoría de las columnas, se anexan comentarios escritos en 1996 por el mismo Germán en referencia al texto que acabamos de leer. Creo que eso le da un valor adicional a este libro.
Yo no sabía que a don Germán Dehesa le habían hecho una revascularización coronaria (el famoso bypass), tal como a mi papá. Así que entiendo muy bien todo el dolor físico (y el consecuente miedo) que el autor describe en sus escritos referentes al antes y después de dicha operación. Puedo imaginarme totalmente cómo se sintieron su esposa, sus hijos y amigos en esos momentos.
Creo que hay libros para ser leídos en diferentes momentos; yo este lo leo antes de dormir: no hay nada mejor que una lectura amena después de un pesado día de labores.
Somos muchísimos quienes en el pasado disfrutamos de los escritos de don Germán Dehesa. Por ejemplo, miren esta página que encontré donde una agradecida lectora, llamada Lorena Sanmillán, transcribió su artículo favorito titulado Los dones (den clic en esta liga para leerlo). Además, alguien muy buena onda publicó esta página en internet titulada El Archivo Maestro del Maestro Germán Dehesa (den clic en esta liga para verlo), donde se encuentran textos, audios y videos. Súper completo.
¡Ah! Cómo olvidar sus geniales intervenciones en la película «Cilantro y perejil», de 1995. Les dejo aquí abajo el tráiler (él es el primerito que sale a cuadro).
Espero con ansias conseguir más libros de la Biblioteca Germán Dehesa (©Herederos de Germán Dehesa, apúrense, plis) para reír y para reflexionar.
Porque la inteligencia siempre ha estado casada con el humor.
Ya de colofón, les dejo esta liga a un artículo con frases célebres de don Germán Dehesa (dar clic aquí para leerlo).
¿Y saben qué es lo mejor? Antes de dormir: hoy toca.
Hasta la próxima.


















