Mis siempre estimados y pacientes cuatro lectores, he vuelto a las andadas. Quiero agradecer el que estén al pendiente de estos artículos, como uno de ustedes me lo hizo saber por WhatsApp.
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| Redacción sin Dolor - 7ª edición |
Dicho lo anterior, empecemos con esta primera entrega.
Joya 1. La meta principal de la redacción
El maestro Sandro Cohen lo dice de manera sencilla: "En toda redacción, la meta principal es la claridad de expresión". En su libro, él dice "[…] la tarea más importante: aprender a redactar con claridad y precisión".
Esta joya está relacionada con la siguiente.
Joya 2. La redacción es un ejercicio de otredad
Antes del curso de RSD, no había escuchado la palabra otredad. ¿Ustedes sí?
De acuerdo con el Diccionario de la lengua española (DLE), otredad significa condición de ser otro. Dicho de manera sencilla: lo que escribimos va a ser leído por alguien más que no somos nosotros; por lo tanto, debemos hacerlo de tal manera que el otro lo entienda sin que tengamos que estar presentes para explicárselo. Es decir: con claridad y precisión.
Ahora, esta joya nos lleva a la siguiente.
Joya 3. ¡No se escribe como se habla!
Hablar y escribir son ejercicios completamente diferentes. La misma Fran Lebowitz lo ha dicho en varias de sus entrevistas cuando le preguntan porqué prefiere hacer sus presentaciones en vivo que escribir otro libro: "Writing is work. Talking is not work". Creo que eso explica claramente la razón por la que abundan quienes graban pódcast y ha disminuido dramáticamente la cantidad de quienes escribimos en blogs.
Cuando estamos hablando frente a una persona que nos está mirando y escuchando, habitualmente hacemos gestos (con la cara, los ojos, las manos, la postura, etcétera) o modificamos nuestro tono de voz para dar a entender el sentido de lo que estamos expresando. Pero no contamos con esas ventajas al escribir. Lo único que tenemos a mano son letras (para formar palabras, frases, oraciones y proposiciones) y signos de puntuación.
Por ejemplo, si yo verbalmente expreso Ya sabes que a mí me encantan los bebés, pero lo hago alargando el sonido de la segunda letra a de la palabra encantan y volteo los ojos hacia arriba, mi interlocutor podría entender que estoy siendo irónico, pues la verdad es que no me gustan en absoluto.
¿Cómo expresarían ustedes eso mismo mediante la redacción, de manera clara y precisa? Recuerden: quien los está leyendo no está frente a ustedes para verles la cara o escuchar su tono de voz. ¿Ven que no es fácil?
Estas son las joyas del día de hoy. Mas no se preocupen: si Dios, yo y ustedes quieren, muy pronto les compartiré otras más. ¡Son bastantes!
Hasta la próxima.
























