Y todo empieza con una caja…
Para ser honesto, todo comenzó cuando la vi en la tienda Logon de Galerías Monterrey. Había varios modelos, pero este fue el que más captó la atención en ese momento. Así que lo compré.
Hasta la próxima.
Y todo empieza con una caja…
Para ser honesto, todo comenzó cuando la vi en la tienda Logon de Galerías Monterrey. Había varios modelos, pero este fue el que más captó la atención en ese momento. Así que lo compré.
Hasta la próxima.
Mis sagaces cuatro lectores, qué peculiar (para no decir rara) es la gente.
Miren, les cuento algo que me sucedió: se me acerca una persona, me saluda y luego me dice que ya no le he mandado mensajitos, a lo que le contesto que ya no tengo Whatsapp, y me dice sí, tal persona me dijo eso, pero usted ya me ha enviado SMS, a ver si luego me manda más mensajes por ahí.
Lo que me parece peculiar es que la gente crea que en las aplicaciones de mensajería instantánea (sea WhatsApp, SMS o el que ustedes gusten y manden) los mensajes solo viajan en un solo sentido, cuando todos quienes las usamos sabemos que son como una calle de doble vía o doble sentido: yo puedo enviarle mensajes a una persona y dicha persona también puede enviármelos de vuelta. Ping-pong, toma y daca, mano a mano.
Traigo esto a colación porque esta persona tampoco me ha enviado mensajes de vuelta. Sin embargo, el obligado (al parecer) a hacerlo es acá su servilleta. ¡Mira qué bonito! (como decía Rómulo Lozano).
Qué peculiar es la gente, no cabe duda.
Hasta la próxima.
Mis confidentes lectores, ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, pero yo conocí a mi esposa contando chistes. Así mero fue. Finalizando la década de los años noventa del siglo pasado, durante una reunión en casa de una amiga mutua —celebraba su cumpleaños— después de la cena comenzó una sesión de contar chistes entre los jóvenes que estábamos presentes. En cierto momento, todo se redujo a un tira-tira entre Elsa y yo: ella contaba uno, yo contaba otro, y así sustantivamente.
Y así fue como nos llamamos la atención mutuamente; conseguí su teléfono, le empecé a llamar a su casa (aún no era masivo el uso de los celulares), quedamos de echarnos un cafecito para platicar y… el resto es historia.
A mi esposa y a mí nos encanta el humor inteligente (valga la aclaración). Personalmente, creo que el sentido del humor es un síntoma inequívoco de inteligencia.
Pero ese no es el motivo de este artículo, mis observadores lectores, sino que veo y leo —no sin cierta alarma— que las nuevas generaciones cada vez hablan menos, se están volviendo más calladas (vean este video de DW al respecto).
Pienso que si, en mis tiempos, hubiera seguido el patrón actual de «comunicación» entre los jóvenes, yo no hubiera conocido a mi esposa.
Hace tres décadas, la gente contaba chistes en fiestas y reuniones (hasta en los funerales, caramba). Había a la venta libros con cientos de chistes, o los escuchabas en el radio o en la televisión, o en la oficina. Cuando llegaron las primeras computadoras de uso masivo, nos reenviábamos por correo electrónico (o email) muchos chistes, a veces venían cien chistes en un solo correo.
Y nos los aprendíamos de memoria para poderlos contar, dependiendo de la audiencia, claro. Los chistes blancos y los colorados tenían diferente público.
Pero ahora el chiste contado está en peligro de extinción aun entre quienes no somos tan jóvenes, y no debido a que estemos también hablando menos con otras personas, sino porque nos estamos inclinando por compartir por mensaje la imagen del meme chistoso o simplemente enviar la liga del video que nos causó gracia. Y ya. Es todo. Qué triste.
Pero no todo está perdido. ¡Arriba corazones! Para contribuir con el rescate de la otrora sana diversión del Vamos a contar chistes, aquí les va uno:
Un hombre ciego entra a una cantina en Los Mochis (Sinaloa).
Con la ayuda de su bastón, encuentra una silla frente a la barra y le pide un tequila doble al cantinero.
Después de estar sentado un rato, le grita al cantinero: Oye, ¿quieres escuchar un chiste de Guasave?
El cantinero guarda profundo silencio. Entonces, se le acerca al hombre ciego una muchacha de 1.90 metros de altura, con curvas voluptuosas en todo el cuerpo y con brazos musculosamente desarrollados.
La muchacha se le sienta en la silla a un lado y le dice en tono barítono: Considerando que eres ciego y antes de que platiques un chiste de Guasave, creo justo que te diga 5 cosas importantes:
Primera: El cantinero es de Guasave y acaba de armarse con un bate de beisbol.
Segunda: El guarura de la cantina es de Guasave, mide 2 metros y pesa 130 kilos.
Tercera: Yo soy de Guasave, mido casi 2 metros de estatura y soy cinta negra en karate.
Cuarta: La muchacha sentada a tu lado izquierdo también es de Guasave y acaba de precalificar en levantamiento de pesas para las Olimpiadas.
Y quinta: El dueño de la cantina es nativo de Guasave, y tiene un carácter de la fregada, además de que acaba de sacar una pistola.
Ahora bien, mi estimado cegatón, ¿estás seguro de que quieres contar ese chiste de Guasave?
El hombre ciego se queda pensando unos momentos y contesta: No, mejor no... Está canijo tener que explicar el chiste 5 veces.
Hasta la próxima.
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| 'ai nomás, ¿quién te pegó? |
Mis queridos lectores, cuánta razón tiene la frase: «…porque todo se aprende menos la magia de lo espontáneo». Elsa y yo lo comprobamos este fin de semana pasado al lanzarnos por unas costillitas que ella vio en un video (en esta liga aquí lo pueden ver ustedes).
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| Medio costillar de cada tipo: rib eye, puerco y borrego |
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| Miren nomás, qué chulada de maíz prieto |
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| Aquí les dejo los datos |
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| Qué chulada de vino, verdá de Dios |
Y así nomás, sin pensarlo mucho, se experimentan momentos maravillosos: tener en una mesa una buena comida, una buena bebida y a las personas que amas. ¿Qué más se puede pedir?
«…porque todo se aprende menos la magia de lo espontáneo»
La vida es buena.
Hasta la próxima.
El consumo de vino afecta su capacidad para conducir u operar maquinaria. Nunca beba y conduzca.
Mis imperturbables cuatro lectores, les cuento que mi capacidad de asombro fue puesta a prueba al enterarme de que, tras una serie de muchos estudios serios realizados por el confiable Dr. Alejandro Cabello Pasini, todos estos estudios totalmente documentados, llegó a la conclusión (con respaldo científico) de que la variedad de uva plantada en Baja California (México) que se ha identificado por muchas décadas como nebbiolo*, en realidad es otra variedad llamada lambrusca de Alessandria.
*Nota al pie de página.- Como bien me explicó el maestro Sandro Cohen (aquí lo pueden leer), los nombres de las variedades de uva se escriben iniciando con letra minúscula, no con mayúscula. En este caso, no cabe aplicar ni siquiera la llamada mayúscula de relevancia.
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| Y su identidad es… ¡lambrusca de Alessandria! |
Los invito a leer la serie de tres artículos que publicó en el nuevo blog de Vinos Pasini. A continuación, les comparto los enlaces:
¿Y saben qué me sorprende más? ¡Que el buen Alejandro ya tenía estos resultados desde el 2007! Él mismo lo dice en el tercer artículo de la serie: «Aprovechando mi labor en la investigación sobre fisiología vegetal en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), durante los veranos de 2006 y 2007 realicé estancias de investigación en el laboratorio del Dr. Andrew Walker en la Universidad de California en Davis (UC Davis) para determinar el origen genético de esta y otras variedades cultivadas en la región».
¡Hace casi 20 años! Y miren qué curioso: en mi etapa anterior de bloguero de vino (wineblogger nos hacíamos llamar, nomás por sangrones), tres años después de que el buen Alex ya tuviera ese conocimiento, los winebloggers organizamos la segunda Catatwitter (un evento que quizás —y digo quizás sin muchas ganas— merecería alguna mención posterior), en la que la uva estelar sería precisamente la nebbiolo. Pueden dar clic aquí para leer una nota al respecto.
En dicho evento se catarían cuatro vinos mexicanos elaborados con uva nebbiolo de Baja California (Planeta [Sinergi.VT], Bella Terra [Bella Terra], Equinoccio [Lafarga] y Albarolo [Shimul]) y un vino italiano elaborado con uva de la región de Piemonte (Italia), específicamente de la DOCG Barolo (de la bodega Giribaldi).
Como lo pueden leer en el primer artículo de Alejandro, la uva nebbiolo es algo grande, verdaderamente grande en el Piemonte, en Italia. Los vinos Barolo y Barbaresco son otra cosa. Y no son tan baratos, no crean.
Bueno, precediendo a ese evento Catatwitter que se efectuó el 15 de mayo de 2010 en 14 ciudades de México (aquí encuentran la lista), yo publiqué en la página de Vinisfera.com un artículo el día 10 que se tituló ¿Necesitamos en México una uva insignia? (lo pueden leer aquí). Esto porque ya todo el mundo (bueno, no todo, nomás los aficionados al vino mexicano) querían que se considerara a la uva nebbiolo como la uva insignia de México (así como la malbec en Argentina, por ejemplo). Y miren, ¡oh, sorpresa! ¡No es nebbiolo!
En serio que al ver las evaluaciones que hizo Alex, te das cuenta desde la misma forma de la hoja (ampelografía) que ni se parecen.
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| Tomada del blog Vinos Pasini https://www.vinospasini.com/blog/nebbiolo-2 |
Luego, en un examen que cualquiera de nosotros puede hacer, que es el sensorial u organoléptico, teniendo al mismo tiempo estos vinos en copa, también notas que son muy diferentes en color, aroma, sabor.
Yo me propongo hacer una cata de nebbiolos aprovechando que tengo dos vinos mexicanos y un Barolo (lo consiguen con el buen Sandro Fornera [Fornera Wine House], en esta liga). Albarolo y Barolo se verán nuevamente las caras después de aquella Catatwitter hace 16 años. Chan chan chan chaaaaaaaa…
Curiosamente, uno de estos vinos que tengo guardados fue elaborado precisamente por el Dr. Alejandro Cabello Pasini: su vino Artigiano (significa artesano en español). Lo consiguen en su tienda (dar clic aquí).
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| Esperando en la cava su momento |
Como quizás ya se imaginaron, no me aguanté las ganas y tuve una llamada con Alejandro para aclarar unas dudas. Entre ellas le pregunté si hay seguridad de que el 100% de las vides de «nebbiolo» (nótese las comillas) que hay en Baja California sean de lambrusca de Alessandria. La respuesta es no, pues sí hay quienes tienen nebbiolo (que consiguieron con proveedores certificados); pero más del 90% son de lambrusca*, pues las consiguieron localmente con quienes ya las tenían.
*Nota al pie de página.- El mismo Alex aclaró que lambrusca de Alessandria no es la uva con la que se elabora el vino barato conocido como Lambrusco, en la zona de la Emilia-Romaña (por coincidencia, la zona de Italia de donde es la mamá de Alex).
Alex me dio el nombre de un productor de Baja California que posiblemente sí tenga nebbiolo auténtico. Lo voy a buscar para poder comparar con el Barolo, a ver si es cierto.
No se las voy a hacer de emoción: ese productor es el enólogo italiano Camillo Magoni, de quien he probado uno de sus vinos (aquí la nota). Ya les contaré.
Bueno, ¿y ahora qué sigue? Pues lo primero sería, ante la abrumadora evidencia científica, ser honestos y dejar de usar el nombre nebbiolo en las etiquetas de vino que se hayan elaborado con lambrusca de Alessandria. Alex lo tiene claro y seguramente pondrá el ejemplo.
Lo segundo, y que creo ya están haciendo los honestos, es aprovechar que la lambrusca de Alessandria tiene otros nombres por los que se le conoce, de tal manera que seleccionen uno que tenga menos connotación negativa, pues lambrusca […] y Lambrusco (ese vino simplón y baratón) se parecen harto demasiado.
Algunos otros nombres que tiene esta uva son Aglianico Dolce Précoce, Anra Nostrano, Anrè, Anrè Grossolano, Badino, Caruét, Cascarello, Cassolo, Corva, Croetto, Crova, Covra Astigiana, Crova Nera, Crovet, Crovin, Farinellona, Grosso Covarevo, Lambrusa, Lambrusa di Alba, Lambrusa Saluzzese, Lambrusca, Lambrusca Viola, Neretto di Alessandria y Stupèt, Pezzé, Porcina, Crovet y, finalmente, Moretto.
Según pude leer, algunos entusiastas del vino mexicano se decantan por este último, Moretto. Como decía Don Francisco: «¿Qué dice el públicooooooo?».
Lo tercero dependerá de nosotros: ser honestos como consumidores, pues si ya disfrutábamos de estos vinos elaborados con esta uva cuyas vides lograron aclimatarse en una región que es totalmente diferente a aquella de donde es originaria, echando raíces (literalmente) en nuestro suelo mexicano y creando, con el sumamente arduo trabajo y cuidado de agrónomos y enólogos, mexicanos y extranjeros, una identidad propia que es fuerte y tiene carácter, sigamos consumiéndolos. Yo sí lo voy a hacer porque, como dijo Guillermo del Toro…
Ya veremos qué sucede en el futuro cercano. Mientras tanto, ya me ando imaginando esa cata de nebbiolo y «nebbiolo». Va a estar de poca.
Hasta la próxima.
Mis apreciados cuatro lectores, después de esforzarme por mejorar en la redacción de mis escritos, ya sea al tomar cursos interactivos de Redacción Sin Dolor, leer libros del maestro Sandro Cohen y hacer mis tareas con el deseo de superarme, es frustrante darme cuenta de que el problema de comunicación con las personas a quienes dirijo mis textos es uno solo: no saben leer. Punto.
Quizá también alguno de ustedes haya vivido esta experiencia: envías a alguna o algunas personas un correo electrónico con un documento adjunto y, al poco tiempo, recibes en tu bandeja de entrada un correo de alguno de los destinatarios haciéndote una pregunta cuya respuesta se encuentra clara y explícitamente descrita en el cuerpo del correo o en el documento que lo acompaña.
¿De qué sirve esforzarse para que el mensaje sea claro y preciso, respetando las reglas de ortografía, gramática, sintaxis y puntuación, si la gente no sabe leer?
Y encima de todo, hay que aguantarse las ganas de responder con un merecidísimo «como te dije en el email, líneas abajo…».
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| Ganas no faltan |
Por supuesto, cuando digo no saben leer me refiero específicamente al objetivo final del desarrollo de la habilidad lectora: que quien lee entienda, recuerde e interprete lo que dice el texto. Dicho en dos palabras: comprensión lectora.
Hace poco releí un artículo del diario El País titulado La generación alfa no llama, no escribe ‘emails’ y juega con la ortografía: “La regla es la pereza”, que habla de la generación de los nacidos entre 2010 y 2025 cuyos mensajes rondan la calle de la amargura. Este es un ejemplo real de una conversación citada en ese artículo:
As hablado con tu padre??
Le e dicho q si me d jan ir
I que te a dicho ??
No e abalo con mi padre
¿Y saben qué es lo peor? ¡Que entre ellos se entienden! ¡Qué demonios!
Obviamente, no les pidas a estos Alfa leer un texto «largo» (como de 2 páginas), porque ni lo van a intentar.
Pero en mi caso, no me dirijo a personas de esa generación ni de la Z; normalmente, mi audiencia se forma de Boomers, generación X y milenials. ¿Cómo es que no leen bien, es decir, no comprenden lo que leen?
Tal como les anticipé en mi última nota sobre bebidas alcohólicas, estimados lectores, este artículo es sobre el más reciente producto del buen Eslem Torres.
¿Recuerdan el vino de miel de su marca Magnolia (leen aquí la nota)? Pues en esta ocasión, le agregó jamaica tras lo cual esta bebida tipo Mead se convirtió en una tipo Metheglin (aquí leen la definición). Aunque, la verdad, hubiera sonado más coqueto «Rosé de Miel», pero reglas son reglas.
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| Magnolia Vino de miel con jamaica |
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| Magnolia Vino de miel con jamaica |
Pasamos a la nariz, donde la miel es lo primero que se percibe, tras lo cual aparece el sutil aroma de la flor de jamaica. Y en boca (lo que más nos interesa) se presenta muy refrescante, con ligera carbonatación (en el mundo del vino se diría que «tiene aguja»), muy buena acidez y un sabor como a una kombucha que viene de buena familia. Uno pensaría que por ser un vino de miel este sería abrumadoramente dulce, pero nada más alejado de la realidad. Es muy bebible.
Para estos momentos en que el calor nomás no quiere darnos tregua en Monterrey, esta bebida está perfecta.
Si tuviera que comparar esta bebida con el vino de miel Magnolia original, diría que el original me da la idea de una damita elegante y refinada con traje sastre que va a la oficina entre semana, mientras que esta bebida con jamaica es esa misma damita en fin de semana: relajada, alegre y… loquilla. Party girl!
Altamente recomendable; si desean probarlo, sigan a Eslem en la cuenta de Instagram @vinololaysefue y ahí lo contactan.
Hasta la próxima.
Tomar bebidas alcohólicas no es un juego; beber sin moderación daña tu salud.
El solitario
Juana Inés Dehesa
En uno de los cajones de su escritorio (ese escritorio grande y pesado que se exhibió hace un par de años en una ofrenda en el Museo del Carmen, en San Ángel) guardaba siempre una baraja.
La relación de Germán con las barajas, con las cartas, es larga y toma muchas formas. En próximas semanas hablaré de otras, pero ahora me concentro en la baraja de su escritorio. Las compraba en Sanborn’s, marca Bicycle, de dorso rojo o azul, con el número grande (había con número chico), y guardaba una siempre en el cajón. Sobre todo cuando escribía a mano, cuando todavía construía sus columnas o sus guiones en hojas de papel revolución que luego alguien mecanografiaba (antes de las computadoras personales), pasaba largo rato frente al papel con un café, un cigarro, y escribía y tachaba, y volvía a escribir encima.
De pronto, se desesperaba, abría el cajón y sacaba el mazo, que partía en dos y revolvía con movimientos precisos. No era hábil para ninguna otra cosa (al contrario, era bastante torpe); para eso, sí. Hacía a un lado las páginas y la pluma Parker, y tendía las cartas para jugar solitario.
Siete montones: en el primero, una carta, volteada hacia arriba, en el segundo, una hacia abajo y una hacia arriba; en el tercero, dos hacia abajo y una hacia arriba… con muchísimo cuidado, a veces en silencio y a veces cantando. Si una iba pasando por ahí, se asomaba, y contribuía: pon ese tres allá, ¿por qué no subes esa cuina? (así se llamaba la reina); uh, ya no salió.
Lo más común era que no saliera; que se atorara con alguna carta, y entonces había que levantar las cartas, ponerlas en orden y, o seguir trabajando, o volver a empezar el juego desde el acomodo.
Nunca, que yo recuerde, jugó solitario en la computadora. No se traducía igual, supongo, ni cumplía la misma función hipnótica que el manipular las cartas, revolverlas, acomodarlas para que quedaran equidistantes y ordenar los montones.
Algún día pregunté: “¿y no te desesperas y haces trampa?”. “No. No tiene caso: es hacerte trampa a ti mismo”.
֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍ ֍
Mis queridos cuatro lectores, lo que acaban de leer (¡qué gran moraleja!) fue escrito por la hija mayor del inolvidable Germán Dehesa, a quien él identificaba en sus artículos con el cariñoso apelativo de Viruta.
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| Germán, rodeado de sus cuatro hijos. Desde el blog "El Fiel Auriga“ De derecha a izquierda: Juana Inés, Mariana, Germán, Andrés y Ángel |
Ese escrito me llegó por medio de un correo electrónico que a modo de boletín envía regularmente Juana Inés a quienes nos suscribimos a este.
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| Da clic en la imagen para ampliarla |
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| Juana Inés en una entrevista de Meganoticias Guadalajara |
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| Da clic en la imagen para ampliarla |
Así que, ya saben: si desean suscribirse al boletín de Juana Inés, escríbanle al correo electrónico (denle clic): oyejuanaines@gmail.com
Y no olviden que en Amazon se consiguen los libros de la Biblioteca Germán Dehesa en esta dirección: https://www.amazon.es/dp/B0H526X7MR?binding=paperback&ref=dbs_dp_awt_sb_pc_tpbk
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| Yo ya estoy disfrutando del segundo |
Quiero mencionar que Juana Inés, además de estar muy activamente promoviendo los libros rescatados de su papá (den clic aquí para leer la nota de El Universal), es también escritora y ha publicado varios libros propios. Chéquense el video siguiente, dándole clic en play.
Nuevamente, muchas gracias, Juana Inés. Estaremos al pendiente de tus boletines y adelantos.
Hay mucho por leer todavía. La vida es buena.
Hasta la próxima.
Un muy buen ejemplo de lo anterior es la docuserie de Peter Dinklage (en Netflix), en la que, haciendo un excelente uso de la ironía, nos presenta un «manual» con las tácticas que se deben seguir para convertirse en el líder de un culto. En inglés, la serie se titula How to Become a Cult Leader; en español, le pusieron Cómo se convirtieron en líderes de sectas.
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| Cartel oficial |
Claro que la burla fina y disimulada únicamente es el hecho de presentar esta docuserie como videos de capacitación para crear tu propio culto, pues todo el contenido y cada una de las tácticas explicadas están basadas en realidades halladas por varias personas estudiosas del tema de los cultos, también llamadas «sectas destructivas».
En este documento audiovisual de Netflix se incluye a seis líderes de cultos (o «sectas destructivas») que dejaron huella en la historia de Estados Unidos: (1) Charles Manson, líder de "The Manson Family"), (2) Jim Jones, fundador de "People's Temple", (3) Jaime Gomez, fundador de la comuna "Buddhafield", (4) Marshall Applewhite, líder de "Heaven's Gate", (5) Shoko Asahara, fundador del culto "Aum Shinrikyo", y (6) Sun Myung Moon, quien transformó la "Iglesia de la Unificación". Además, menciona al menos a otros tres líderes de cultos famosos (y no por buenas razones): David Koresh, líder de "Branch Davidians" (en Waco, Texas), Warren Jeffs, líder de la "Fundamentalist Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints" (a la que me referiré simplemente como FLDS), y Bhagwan Shree Rajneesh (Osho), líder del "Movimiento Rajneesh".
Manson, Jones, Applewhite, Asahara, Koresh: todos se llevaron a cuesta muchos muertitos debido al culto que desarrollaron y esparcieron.
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| Un recordatorio de lo único que debían hacer en la FLDS: «Reza y obedece» |
Como punto y aparte, quiero mencionar que en Netflix y Hulu hay también interesantes docuseries individuales de estos líderes mencionados. Vale la pena echarles un ojo.
Regresando a la docuserie que nos atañe, les diré que sorprende escuchar de primera mano los testimonios recabados que incluyen a investigadores, antiguos miembros (algunos, realmente son sobrevivientes), autoridades, etcétera.
Dependiendo de la táctica que el «manual» presenta, se explica la manera en que estos líderes la llevaron a la práctica. Algunas de estas tácticas fueron aplicadas por la mayoría de ellos; otras, por pocos o solo uno.
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| Ejemplo de una de las tácticas explicadas |
Personalmente, hubo algunas tácticas y sus consecuencias que me llamaron más la atención; a estas me voy a abocar en el resto de este artículo.
1. Love bombing. Consiste en recibir a los interesados que se acercan al culto con tanto amor y atención (algo que no reciben en otra parte) que piensen que han llegado al lugar indicado.
2. Hacer que dediquen más y más tiempo a las actividades del culto. Una experta mencionó que ella siempre dice (en tono de broma) que si quieres contratar a una persona muy trabajadora, que busques a un exmiembro de un culto porque ellos están acostumbrados a trabajar por muchas horas y muy duro (y hasta gratis). En psicología, es una verdad que cuanto más tiempo y esfuerzo dedicamos los humanos a algo, nos involucramos emocionalmente mucho más.
3. Hacer que trabajen gratis, para bien del culto. El caso que realmente me sorprendió fue el del líder Jaime Gomez que pidió que se le construyera un teatro, y sus seguidores lo hicieron. ¿Con cuál dinero? Con sus propias contribuciones. ¿Con cuáles trabajadores? Ellos mismos. En un documental aparte, se explica que Warren Jeffs (de la FLDS) mandó construir un mega templo en medio de la nada, y los trabajadores eran los mismos miembros de su culto. La mitad del costo de una construcción es la mano de obra, así que hasta se ahorraron dinero estos líderes. Dinero que ellos no habían puesto, claro.
4. Más miembros, más dinero. Lo que mueve a estas organizaciones es el dinero, y para eso necesitan que entre más gente. Algunas, como la FLDS, llegan al grado de hacer que los miembros le cedan a la organización sus negocios (las ganancias) y hasta sus propiedades, como sus casas.
5. Demandar perfección. Para alcanzar la vida eterna (o el premio con que cada líder atraiga a sus seguidores, como volver a ver a tus seres queridos que han muerto), se establecen unas reglas inalcanzables. Como la pureza es imposible, los miembros se sienten constantemente avergonzados porque no son perfectos. De esa manera, hacen que la gente se mantenga leal al grupo.
6. Recompensar la obediencia y castigar el cuestionamiento de las reglas. La total sumisión es súper importante para los líderes de estos cultos, por lo que cualquier disención en algo que diga el líder se considera como «una fe débil», y hasta como oponerse a este. ¿Se acuerdan de la foto de arriba con la frase "Pray and obey", en un edificio de la FLDS? A eso desean que se reduzca el "pensamiento" del seguidor.
Alguna exmiembro llegó a decir que realmente no te quieren por quien eres, sino porque eres obediente: deja de serlo y pierdes el amor de la organización.
7. El mayor castigo: el ostracismo (shunning, en inglés). Un ejemplo me impactó mucho: Warren Jeffs, líder de la FLDS (ver vídeo aquí), estableció que cuando un miembro dejaba voluntaria o involuntariamente (es decir, lo expulsaban) la organización, sus familiares debían evitar cualquier contacto con este y nunca más volver a hablarle. Imaginen lo difícil que era para quienes habían nacido dentro de esa organización y no conocían nada más. Devastador. Los psicólogos especialistas en sectas señalan que esta orden ataca la necesidad biológica humana de pertenencia. Por eso, al saber que perderán su empleo (si este depende de la organización), su casa y a toda su familia de la noche a la mañana, los miembros prefieren autocensurar sus dudas y permanecer en el grupo por mero instinto de supervivencia emocional. Comprensible.
No obedecían por amor a su organización, sino por temor a la misma.
8. Mientras menos conozcan del mundo, mejor. El caso de la FLDS es impactante porque el líder les controlaba lo que podían leer, la música que podían escuchar, con quienes podían casarse, la manera de vestir en las mujeres... ¡hasta había para ellas unos cuantos peinados permitidos! No tenían televisiones tampoco. Es más: no sabían no quien era el presidente de Estados Unidos, el país en que vivían. Los expertos dicen que para controlar la mente de estas personas, debes controlar sus acciones (lo que pueden y no pueden hacer).
9. Cuando la cosa se pone difícil...¡usa el Fin del Mundo a tu favor! Cuando hay algún tipo de peligro inminente (el fin del mundo, una nave espacial que viene tras un cometa para «ir al cielo», etcétera) es más fácil controlar a los miembros, como algunos de esos líderes hicieron. ¿La razón? No te van a cuestionar nada dado que todo se va a acabar. Además, si acaso alguien tuviera una duda al respecto, podrían también preguntarse: ¿y si tienen razón? Ese miedo los puede hacer que no se salgan del redil mental.
De manera irónica, el «manual» le dice al futuro líder de culto o secta lo siguiente: es completamente indispensable que convenzas a tus seguidores de que solamente ellos, los miembros de tu culto o secta, serán los únicos que sobrevivirán; todas las demás personas serán destruidas.
10. Silenciar la duda. Una experta dice que las creencias de los cultos son como los castillos de naipes: si quitas una pieza (desacreditas una idea o enseñanza), todo lo demás cae por sí solo. Por eso, es muy importante anular cualquier pensamiento crítico. Para eso, los líderes de cultos (o «sectas destructivas») establecen, enseñan y usan algo llamado "Thought-terminating cliché", o un cliché que corta el pensamiento. Algunos ejemplos: «Son mentiras de los medios de comunicación. No puedes confiar en ellos», «No dejes que te domine el miedo», «Si estás cuestionando esto, necesitas trabajar más en tu fe», «Quizás no tomas en serio la Iluminación», etcétera. Estas frases las repiten una y otra vez para que funcionen como una cámara de eco en la cabeza de cada miembro, de tal manera que se autocensuren y se digan a sí mismo esas frases antes de que les surja de nuevo la duda.
11. Denunciar a los que duden del líder. Uy, el caso del líder Shoko Asahara, que tenía a sus más fieles allegados que le informaban sobre los que dudaban de él (y a quienes terminó mandando a matar) es terrible. Quienes quieren congraciarse con los dirigentes, siempre tratarán de ganarse puntos con estos denunciando aún a sus «amigos». Y lo harán creyendo que es por el bien de la organización.
En estas «sectas destructivas», todos los miembros son como policías de sus propios hermanos de creencia, listos para denunciarlos ante la dirigencia.
12. El dirigente dice que es divino o «el elegido». Quien dirige la organización (o quienes lo hacen, porque a veces son varios) hacen creer a sus seguidores que hay algo de divinidad en ellos. Algunos, como David Koresh, decían que eran Jesucristo. Otros, como Warren Jeffs (quien sucedió a su padre, que decía lo mismo) les hacen creer que son El Profeta y que Dios habla directamente con ellos. Así es, estos líderes de sectas peligrosas convencen a sus feligreses que han sido seleccionados, elegidos o ungidos. Sus adeptos entonces creen que todo lo que sale de las bocas de quienes llevan la delantera de su organización es equivalente a que Dios lo esté diciendo: Palabra de Dios. Y cualquiera que no esté de acuerdo con lo que los dirigentes digan (aunque contradiga su texto base, como la Biblia), entonces se consideran apóstatas y son marginados y expulsados de la organización «por contradecir la voluntad de Dios».
13. Hubo gente muy inteligente que se integró a estos cultos. Científicos (como el que desarolló el gas sarín para el ataque mortal al tren de Tokio [leer la nota aquí] ordenado por el líder Shoko Asahara), ingenieros, inventores, empresarios y muchas personas inteligentes se integraron a algunos de estos cultos (o «sectas destructivas»), por lo que no se puede decir que a estos solo se les unen personas tontas, perdedoras o débiles. Los mismos líderes saben que los momentos propicios para reclutar a sus miembros es cuando pasan por alguna transición o vulnerabilidad (la muerte de un ser querido, algún duelo particular, crisis existenciales, rupturas emocionales). Es decir, cuando cambian sus circunstancias. Los expertos tienen bien claro además que las técnicas de reclutamiento, por sencillas que parezcan, tienen un transfondo sofisticado que apela a la naturaleza humana y sus necesidades de pertenencia, propósito y comunidad. ¿Quién no quiere sentirse bienvenido, además de amado y respetado?
La frase final de una mujer que sobrevivió al culto de Jim Jones (donde murieron 918 personas en un falso suicidio, pues la evidencia mostró que fue más bien una masacre [ver el tráiler en esta liga] ordenada por el mismo Jones), deja muy claro este último punto:
«Para aquel de ustedes que piensa que nunca podría formar parte de un culto: tú eres el tipo de persona que ellos (los líderes de culto) estan esperando».
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| A veces, así es el mundo… |
Hasta la próxima.