Mosca muerta
Resbalándose, cual su escamosa piel le permite, fue
como se metió con el hombre que la preñó estando soltera, aunque había
prometido lealtad y pureza a una autoridad Superior, amén de a sus padres. El
fácil autoengaño del “soy bonita” la condujo a ello, como lo sigue haciendo
hasta el día de hoy. Sus chilpayates han sufrido las consecuencias de su mal juicio; quienes antes la defendían del ataque de su propio progenitor, ahora
deciden darle la espalda tras comprender que el sufrimiento que han arrastrado toda
su vida ha sido culpa del egoísmo de ella. El autoengaño la llevó a justificar
las infidelidades. ¡Malditas zorras! piensa sobre sus rivales. Pero
¿acaso no fue de esa misma manera como ella lo engatusó? ¿Con qué cara te quejas
cuando descubres las cajas vacías de esas pastillas azules que él nunca
usa contigo? ¿Y acaso no andas de resbalosa con cualquier portador de
cromosomas XY? Hasta a la supuesta santidad la transformas en malicia con tus
desplantes hacia aquellas que están felizmente casadas. Tu desquiciamiento es total, así
como lo es tu infelicidad, la cual quieres compartir con todos quienes te
rodean.
Tu conducta de vil y ofrecida hetaira te ha ganado el
mote de la Mosca muerta.
Qué irónico que tu nombre también empiece con eme.
La rancherita
Puedes sacar a la niña del rancho, pero
nunca sacar el rancho de la niña es como reza un refrán
que se ajusta a ti por completo. Te pesa tanto vivir en una ciudad grande que el
trauma rural de tu existencia es insoportable. No eres nadie, y lo sabes.
Tu vanidad pretenciosa la avivas exigiendo a tu pelele
marido que cumpla tus caprichos materialistas para llenar el agujero eterno de
tu autoestima, nula, inexistente. Solo apariencias, cosas engañabobos;
empezando por ti. Tu complejo de inferioridad intentas disfrazarlo al fingir superioridad,
buscando rebajar a tu nivel a aquella de quien te sientes amenazada. El amor al
prójimo que falsamente predicas será la evidencia condenatoria que se aplicará
sobre ti cuando llegue la Justicia final.
Sabes que nunca serás amada, porque ante los ojos de
Él eres un instrumento de Su enemigo, el maligno, tu amo, quien igualmente
buscó para sí mismo lo que no le pertenecía. Digna hija de este último es lo
que tú eres. La envidia te corroe hasta las entrañas.
Anda, sigue formando tu séquito de aduladoras y
lambisconas, quienes se creen la hipocresía que representas a la perfección con
tu falsa vida. Ese grupo de dañadas a quienes se conoce como las queens.
No eres ni serás nunca absolutamente nada. Pablo dixit.


























