domingo, 14 de junio de 2026

Entrega 2 | El tesoro del saber redactar bien


Hola, mis queridos cuatro lectores. Esta es la segunda entrega de la serie El tesoro del saber redactar bien. Pueden conocer la intención de estos artículos al leer la entrega 1 (dar clic aquí).


Joya 4. Determinar si escribiremos formal o coloquialmente

¿Verdad que no es lo mismo redactar un escrito para solicitar una entrevista de trabajo en una empresa que escribir un mensaje de WhatsApp a un(a) amigo(a) con quien te llevas superbien? Lo primero lo escribiríamos de manera formal (siguiendo lo que los entendidos llaman la norma culta), mientras que lo segundo caería en el terreno de lo coloquial (o informal).

A) Su nuevo automóvil tiene una línea sumamente elegante, a la vez que deportiva, licenciado Ibargüengoitia.

B) Está bien chida tu nave, bato. ¿Tons qué? Vamos a calarla en la carretera. ¿Jalas o te enclochas?

¿Pueden distinguir cuál de esas proposiciones fue redactada de manera formal y cuál de manera coloquial?


Joya 5. La verdad sobre la coma, el punto y coma y el punto

Esta fue una de las joyas más reveladoras, pues desenmascara una regla  de puntuación completamente equivocada que ¡todavía se enseña en las escuelas!

A ver si la reconocen, mis atentos lectores. Esa regla dice que la coma representa una pausa; el punto y coma, una pausa más larga; el punto, una pausa aún más larga.

¿Les enseñaron a ustedes esa regla? A mí, sí. 

Como ustedes son muy inteligentes, ya se dieron cuenta de que esa regla va en contra de lo mencionado en la joya 3 que aparece en la primera entrega (la leen aquí): hablar y escribir son ejercicios completamente diferentes. ¿Y cuándo hacemos las pausas al comunicarnos? ¡Al hablar! La pausa que se indica en esa  regla malamente enseñada en las escuelas es un concepto oral

¿Se imaginan tener un cronómetro a un lado de nuestra libreta para medir las pausas que queremos se hagan en nuestro escrito? ¡Es ridículo! Tan ridículo como esa regla.

Sin temor a equivocarme, creo que esa mala enseñanza que recibimos es la razón por la que la mayoría tenemos uno de los vicios más comunes de la redacción: el encabalgamiento. Este lo mencionaré posteriormente en otra joya (es una joyota).


Joya 6. Existen 12 usos muy claros de la coma

Me hubiera encantado que mis maestros de primaria me enseñaran cómo usar la coma de manera tan clara y sencilla como lo explica el maestro Sandro Cohen en su libro Redacción sin Dolor.

Imprescindible este libro de texto

Los 12 usos identificados por el maestro Sandro son los siguientes:

  1. La coma serial
  2. La coma antes de conjunción
  3. La coma parentética
  4. La coma del vocativo
  5. La coma elíptica
  6. La coma antes de conjunción adversativa
  7. La coma discrecional
  8. La coma de inversión sintáctica
  9. La coma que evita confusiones
  10. La coma de la inversión sintáctica con gerundio y participio pasivo
  11. La coma de la inversión sintáctica tras una oración condicional
  12. La coma de la inversión sintáctica que es adverbio absoluto


En el libro de texto se explican todos con sus respectivos ejemplos, lo que facilita entenderlos.

Queridos lectores, puedo decirles con total confianza que aprender el uso correcto de la coma te ayuda a saber cuándo debe colocarse y cuándo no. Personalmente, yo las colocaba mal porque creía que debían ir donde yo suponía habría una pausa. ¡Pero no es así! Ahora, si veo que la coma con cumplirá alguno de los usos previamente mencionados sé que esta no debe colocarse.

Mis intrigados cuatro lectores, ¿les gustaría conocer a detalle uno de esos 12 usos? Pues el equipo de Redacción sin Dolor es tan generoso que ha puesto a nuestra disposición una clase gratuita sobre La coma del vocativo. Para acceder a ella deben ir a la siguiente liga y dar clic en el botón que dice Ver Clase Gratis.

redaccionsindolor.com/curso-de-redaccion-sin-dolor

Luego, deben dar clic en el botón Ver lección completa ahora donde, tras registrarse con su correo electrónico o iniciar sesión con una cuenta suya (Apple, Facebook, Google o LinkedIn —vaya, por fin servirá para algo—) podrán tomar esa clase audiovisual gratuita.

Los dejo para que entren a tomar su primera clase. Les aseguro que no se van a arrepentir.


Hasta la próxima.

Yo no bebo medallas: de WineSpectator #1 a una refrescante sangría

Mis queridos cuatro lectores. Esta es una nota breve únicamente para confirmarles lo que ya he dicho en un par de artículos, resaltándolo en mis principios editoriales (los leen aquí): Yo no bebo medallas.

Ayer se nos antojó una refrescante sangría para acompañar una carnita asada. Echamos mano de lo que teníamos: un refresco (o gaseosa) de limón, otro de naranja y... un poco del vino tinto que nos quedaba en una botella abierta previamente.


El resultado fue muy agradable, y con unos hielitos se logró el propósito.


Aquí el detalle es que el vino en cuestión era la cosecha 2022 del mismo vino que en su cosecha 2019 ganó el título de vino # 1 de la prestigiada revista WineSpectator en el año 2022. Pueden dar clic en esta liga para ver que no son mentiras.



Si les interesa conseguirlo en Monterrey, les dejo aquí la liga (dar clic).

¡Fuera corbatas! Esta también fue por ti, Prometeo embotellado.


Hasta la próxima.

sábado, 13 de junio de 2026

Entrega 1 | El tesoro del saber redactar bien


Mis siempre estimados y pacientes cuatro lectores, he vuelto a las andadas. Quiero agradecer el que estén al pendiente de estos artículos, como uno de ustedes me lo hizo saber por WhatsApp.



Los planetas se alinearon de nuevo, afortunadamente, así que llegó la inspiración para comenzar esta serie de entregas acerca de lo que aprendí en el Curso de Gramática y Ortografía que impartió el maestro Marco Mora de Redacción sin Dolor (RSD) (web: redaccionsindolor.com).

Quiero aclarar de una vez que no pretendo ni por asomo explicar todo lo que aprendí, pues sería una falta de respeto hacia la maestra Josefina Estrada y todo su equipo del Instituto Sandro Cohen. Un enorme esfuerzo les ha costado consolidar el proyecto de Redacción sin Dolor. Así que, si desean aprender más, los invito a inscribirse en sus cursos (redaccionsindolor.com/nuestros-cursos) o, cuando menos, comprar sus magníficos libros de texto (redaccionsindolor.com/libros).


Redacción sin Dolor - 7ª edición


Lo que compartiré con ustedes serán joyas que fui descubriendo a lo largo del curso interactivo por Zoom, en mi lectura del libro de texto (el de la imagen de arriba), en las tareas que me tocó redactar (las pueden leer en esta liga) y en las de mis compañeros, así como en el intercambio de mensajes con el maestro Marco Mora. 

Todas esas joyas encontradas —más las que hallaré próximamente— forman, para mí, el tesoro del saber redactar bien.

Dicho lo anterior, empecemos con esta primera entrega.


Joya 1. La meta principal de la redacción

El maestro Sandro Cohen lo dice de manera sencilla: "En toda redacción, la meta principal es la claridad de expresión". En su libro, él dice "[…] la tarea más importante: aprender a redactar con claridad y precisión".

Esta joya está relacionada con la siguiente.


Joya 2. La redacción es un ejercicio de otredad

Antes del curso de RSD, no había escuchado la palabra otredad. ¿Ustedes sí?

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española (DLE), otredad significa condición de ser otro. Dicho de manera sencilla: lo que escribimos va a ser leído por alguien más que no somos nosotros; por lo tanto, debemos hacerlo de tal manera que el otro lo entienda sin que tengamos que estar presentes para explicárselo. Es decir: con claridad y precisión.

Ahora, esta joya nos lleva a la siguiente.


Joya 3. ¡No se escribe como se habla!

Hablar y escribir son ejercicios completamente diferentes. La misma Fran Lebowitz lo ha dicho en varias de sus entrevistas cuando le preguntan porqué prefiere hacer sus presentaciones en vivo que escribir otro libro: "Writing is work. Talking is not work". Creo que eso explica claramente la razón por la que abundan quienes graban pódcast y ha disminuido dramáticamente la cantidad de quienes escribimos en blogs.

Cuando estamos hablando frente a una persona que nos está mirando y escuchando, habitualmente hacemos gestos (con la cara, los ojos, las manos, la postura, etcétera) o modificamos nuestro tono de voz para dar a entender el sentido de lo que estamos expresando. Pero no contamos con esas ventajas al escribir. Lo único que tenemos a mano son letras (para formar palabras, frases, oraciones y proposiciones) y signos de puntuación.

Por ejemplo, si yo verbalmente expreso Ya sabes que a mí me encantan los bebés, pero lo hago alargando el sonido de la segunda letra a de la palabra encantan y volteo los ojos hacia arriba, mi interlocutor podría entender que estoy siendo irónico, pues la verdad es que no me gustan en absoluto. 

¿Cómo expresarían ustedes eso mismo mediante la redacción, de manera clara y precisa? Recuerden: quien los está leyendo no está frente a ustedes para verles la cara o escuchar su tono de voz. ¿Ven que no es fácil?


Estas son las joyas del día de hoy. Mas no se preocupen: si Dios, yo y ustedes quieren, muy pronto les compartiré otras más. ¡Son bastantes!


Hasta la próxima.

domingo, 7 de junio de 2026

Eras como mi religión

Eras como mi religión.

Lo más sagrado que tenía.

Dedicaba mi cuerpo y espíritu a ti.

Te pensaba, te procuraba, como si mi vida dependiera de tus designios.

Hasta mi tiempo libre no era mío, sino tuyo.

No había algo que me pidieras que yo no hiciera.

Pero eso no te bastó y, cuando dejé de serte útil y me volví incómodo,

me desechaste como basura,

cual, si insinuaras «El que no junta conmigo, desparrama»,

cuando la verdad certera reveló tu verdadero yo.

Yo que te creía divina, guiada por lo más Alto;

pero ocultabas la más pútrida humanidad,

lo más deleznable, lo más ruin.

Mas solo soy un engrane entre muchos,

tus feligreses, que pueden tomar mi lugar.

Para ellos eres su religión.

Mas ya no lo eres para mí.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Encuéntrate y encuentra a los tuyos



Antes de encontrar a los tuyos necesitas encontrarte a ti mismo. Solo entonces, como la abejita del video de la canción No Rain del extinto grupo Blind Melon, podrás identificarlos.

Si no conocen esa magnífica canción, pueden darle play al video que aquí abajo.


Podemos sentir a veces que no encajamos donde nos encontramos en un momento dado. Eso es normal. Y es bueno, pues significa que nos estamos conociendo mejor.

Es como dice la canción Corner of the sky, del musical Pippin (pueden escucharla en esta liga)

[…]

Cats fit on the windowsill

Children fit in the snow

Why do I feel I don't fit in anywhere I go?


[…]

Thunderclouds have their lightning

Nightingales have their song

And don't you see I want my life to be

Something more than long....


Rivers belong where they can ramble

Eagles belong where they can fly

I've got to be where my spirit can run free

Got to find my corner of the sky


Encuéntrate y encuentra a los tuyos.


Hasta la próxima.


sábado, 23 de mayo de 2026

Tres Raíces Chardonnay | Vinícola Tres Raíces | 2024 | México | Blanco | Seco

Tres cosas me intrigaron de este vino, a saber:

  1. Nunca había probado un vino de Dolores Hidalgo, Guanajuato (México)
  2. Tuvo crianza en huevos de hormigón (?)
  3. Decía «Fermentado en barrica»
Esto lo pueden ver al dar clic en la imagen de abajo para ampliarla.

 

Tres Raíces Chardonnay 2024

Por eso les digo que me sorprende encontrar cada vino interesante en la tienda La Boquería de mi camarada Salvador Costa.

La primera intriga quedaría aclarada al probar este vino guanajuatense. Pero la segunda sí hizo que me pusiera a investigar a qué se refiere con esos «huevos de hormigón». Resulta que hormigón es la palabra que usan en España para referirse al material que en México llamamos concreto. ¿Y los huevos, apá? Ah, pues en internet encontré un muy buen artículo español que lo explica: Vinificar en huevos de hormigón […] (den clic en esta liga para leerlo).

En la imagen de abajo pueden ver esos depósitos con forma de huevo hechos de concreto (u hormigón) que algunos están usando en la vinificación.

Estos son los huevos de hormigón…


…que nada tienen que ver con este

Ahora bien, tras solventar la segunda duda se intensificó la tercera, pues esos huevos de concreto no son en absoluto barricas de roble. Solo se podría dar notas de barrica al vino si esos tanques estuvieran recubiertos de madera o hubieran dejado flotando chips de roble en el mosto o se hubiera agregado barrica líquida (estas tres opciones documentadas en mi artículo de La guerra del roble… [pueden leerla aquí]). Esta duda, al igual que la primera, la resolveríamos al hacer el examen organoléptico correspondiente.

Antes de pasar a la nota de cata en forma, solo quisiera comentar que me gustó el detalle del diseño del corcho personalizado por parte de Vinícola Tres Raíces.

Corcho de este vino de Tres Raíces

Ahora sí, pasemos a la evaluación de este vino.


Este blog es educativo y de entretenimiento. No fomentamos el consumo excesivo de alcohol.


  • Vino: Tres Raíces Chardonnay
  • Cosecha: 2024
  • Productor: Vinícola Tres Raíces [Web: viñedotresraices.com]
  • País: México
  • Región: Dolores Hidalgo, Guanajuato
  • Uvas: 100% chardonnay
  • % alcohol: 13.0
  • Comentarios: vinificado en huevos de hormigón con recubrimiento de madera
  • Precio: $435 pesos mexicanos (en La Boquería, IG: @laboqueriavinos)
  • Volumen: 750 ml
  • Calificación Precio/Calidad: *** (3 de 5)
  • Disfrutado el día: 11 de abril de 2026

Empezaremos describiendo el color de este vino: amarillo pálido, cristalino y limpio.

Vista de Tres Raíces Chardonnay 2024

La expresión de los aromas es crítica, sobre todo para confirmar la tipicidad del vino, es decir: que un chardonnay huela a un típico chardonnay. Este vino guanajuatense lo cumplió; resaltaron aromas a flores blancas, a piña y a mango.

¿Y la barrica, apá? Yo, la verdad, no la percibí. Elsa dijo que detectó de manera sumamente leve un aroma a vainilla, el cual es representativo de un vino que estuvo en roble. Con la evidencia presentada, mi veredicto es que este vino estuvo en contacto con virutas de roble durante esos cuatro meses que indica la contraetiqueta.

Pasando a la evaluación en boca, se trata de un vino seco con buena acidez, cuerpo ligero, final mediano y bien equilibrado.

En mi Relación Precio Calidad (RPC) le doy 3 sobre 5.

Fue con una pasta al pesto que acompañamos este pisto (leer la definición aquí).

Pasta con pesto y pisto

El maridaje fue adecuado, mas si el vino hubiera tenido más características de uno fermentado en barrica (untuosidad, notas a mantequilla y nueces) el resultado habría sido mejor.

Hasta la próxima.


Si tomas, no manejes.


viernes, 22 de mayo de 2026

¡El contexto lo es todo!


contexto

1. m. Entorno lingüístico del que depende el sentido de una palabra, frase o fragmento determinados.

2. m. Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho. 


Me permití abrir este escrito, mis conscientes cuatro lectores, con la definición de la palabra contexto que da el Diccionario de la Lengua Española (DLE) porque considero importante tener muy claro su significado. 

Por si no fue lo suficientemente comprensible, podemos decir que el contexto está intima e indisolublemente relacionado con el momento, el lugar, la(s) persona(s) involucrada(s), el ánimo, el pensamiento popular, el ambiente político, y un extensísimo etcétera en que la frase fue dicha o el hecho se desarrolló.

Y necesitamos tener esto bien entendido, pues a veces son mayúsculos los malentendidos que se suscitan por frases que se sacan del contexto en que fueron pronunicadas. Por eso, como dice el título: ¡el contexto lo es todo!

Les daré unos ejemplos. En primer lugar, la famosísima frase «Dios ha muerto» que proclamó el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. 

Friedrich Nietzsche

Las iglesias con fundamento cristiano, así como sus feligreses, quisieron quemarlo en leña verde porque creyeron que esta afirmación fue hecha en un tono narcisista o triunfante. Pero fue todo lo contrario, ¡la sacaron de contexto! La opinión de este gran pensador provenía  de su miedo a que todos los valores judeo-cristianos en que se basaba la civilización occidental hubieran sucumbido peligrosamente a la crítica racional casual, y que el axioma más importante en el que se fundamentaba —la existencia de una deidad trascendental y poderosa, es decir, Dios— se hubiera puesto seriamente en duda.

¿Se dan cuenta? Esta frase, sacada del contexto en que fue expresada, en vez de parecer un sincero lamento y una llamada de alerta, se malinterpreta como escarnio hacia una de las religiones mayoritarias.

De hecho, en el libro La gaya ciencia, escrito también por Nietzsche, él describía a Dios como «lo más sagrado y poderoso que poseía el mundo». Pero el sensacionalismo es más atrayente y vende más, ¿verdad? Por eso, no veremos esta frase en playeras, como sí ocurre con la mencionada arriba.


Como segundo ejemplo, mis aguzados cuatro lectores, puedo decirles con total confianza que la Biblia, el buen libro, esa colección de libros sagrados que marca la vida de millones de personas en el mundo, dice lo siguiente: «Dios no existe».

Les voy a colocar aquí la liga a la traducción al español de la Biblia Reina Valera Contemporánea en el Salmo 14, versículo 1 (den clic aquí para leerlo). Dependiendo de la traducción de la Biblia que se consulte, las palabras usadas en este texto pueden variar, pero el sentido es el mismo: «Dios no existe».

Ahora bien, ¿se fijaron cuál es el contexto? Es este: son los necios, los insensatos, los tontos quienes dicen que Dios no existe. 

¿Vemos por qué es tan importante el contexto?


Les dejaré de tarea a ustedes que identifiquen el contexto cuando John Lenon dijo que The Beatles eran «más famosos que Jesucristo». Den clic en esta liga para leer al respecto.

The Beatles

Tras leerlo, ¿pueden notar el contexto en que se dijo, lo que hizo que muchas personas decidieran quemar sus discos, así como ocasionó la protesta de esa tan linda y pacífica facción llamada el Ku Klux Klan?


Finalmente, conviene que antes de emitir nuestro juicio sobre cualquier frase o asunto que escuchemos o leamos nos preguntemos si conocemos bien cuál es el contexto. Si no lo hacemos, podríamos caer en esto que dice el buen libro: «Responder a un asunto antes de oir los hechos es tonto y humillante».

Hasta la próxima.

Observando el mundo | De los "amigos por correspondencia" a los "amigos de redes sociales"


Quizás el más joven de mis cuatro lectores no sepa que hace mucho tiempo, antes de que las redes sociales (como Facebook) irrumpieran en el escenario mundial, existía la figura de los amigos por correspondencia, o pen pals, como se les llamaba en inglés. Eran personas de diferentes países que mediante el correo postal se enviaban cartas escritas a mano o mecanografiadas. 

¿Cuál era una particularidad esencial de los amigos por correspondencia? ¡Que posiblemente nunca se conocieron en personal! Tal vez intercambiaron fotografías para saber cómo eran físicamente, pero muchos de ellos nunca estuvieron cara a cara.

Recuerdo que en la historieta cómica de Charlie Brown él mismo tenía su amigo por correspondencia, al que habitualmente le escribía hasta Escocia (aunque batallaba mucho con la pluma fuente).

Copyright Peanuts Worldwide LLC ®


Copyright Peanuts Worldwide LLC ®

Viene a mi memoria también una película en inglés llamada 84 Charing Cross Road, la cual tuvo en español varios títulos, entre ellos La carta final y Nunca te vi, siempre te amé.


Como bien lo explica la entrada correspondiente de Wikipedia, el argumento era el siguiente:

«Una escritora americana, Helene Hanff (interpretada por Anne Bancroft), que vive en Nueva York, busca algunos libros. Entra en contacto con una librería de libros usados especializada de Londres, el número 84 de Charing Cross. Inicia así una relación epistolar de veinte años con Frank Doel (Anthony Hopkins), empleado de la librería; y que la llevará incluso a enviar comida a los empleados de la librería, cuando se entera de que Londres vive aún sumergida en una economía de posguerra. Los dos no se encontrarán nunca, pero terminarán siendo amigos, compartiendo el amor por los libros, por la literatura, por la lectura».

Lo más interesante es que esta película de 1987 está basada en hechos reales: ese intercambio de cartas en verdad sucedió.

Surgió una amistad sin que se llegaran a conocer en persona.

Hace poco escuché a la escritora, observadora social y neoyorquina por excelencia Fran Lebowitz, de 75 años de edad, decir que los tiempos van cambiando, y lo que ella llamaba o conocía de cierta manera ahora ya no es igual, aunque mantenga el mismo nombre. Su declaración me llevó a pensar en lo que para la generación de ella y la mía significa el concepto de ser o tener un amigo, comparado con las generaciones más recientes (los milenials y las generaciones Zeta y Alfa). Para estas puede ser suficiente conectar con alguien por una red social para afirmar que tienen una amistad. Si así lo consideran, están en su derecho, así como los integrantes de las generaciones anteriores valorábamos a los amigos por correspondencia

Por supuesto, ahora es más peligroso para los más jóvenes hacerse amigo de alguien a quien no conocen, por el riesgo de grooming. Pero librado ese peligro, no podemos afirmar dogmáticamente que mediante las redes sociales no puedan llegarse a formar amistades duraderas.


Hasta la próxima.

¡¿Que para qué tomarse la molestia de escribir!?

Mis siempre nobles y generosos cuatro lectores, con tan grandes avances que han alcanzado las herramientas de inteligencia artificial (IA), quizás haya alguien que pueda preguntarse que para qué tomarse la molestia de escribir.

Foto de pxhere.com

¿Y por qué pudieran pensar eso, criatura?, tal vez se pregunte alguno. Porque ahora hay procesadores de palabras como el Microsoft® Word que incluyen una función de IA con su aplicación Copilot, la que te puede quitar la molestia de pensar y hasta de teclear. Solo basta con rellenar el área donde dice Describa lo que le gustaría redactar con Copilot…


¿Que qué?

Personalmente, parece que el Word me estuviera diciendo: sé que estás bien tontito, déjame hacer el trabajo a mí.


Concuerdo totalmente con el comediante Jerry Seinfeld cuando dijo en una graduación de una universidad, no hace mucho tiempo, que al contrario del eslogan de la marca Nike®, el eslogan de la IA sería: You just can't do it

Pareciera que la humanidad ha perdido la fe en sí misma.


Estamos perdiendo el verdadero objetivo de tener una máquina que te ayude o simplifique el trabajo. 



Se supone que la razón de ser de cualquier herramienta es ayudarte a realizar más fácilmente la tarea. Quienes alguna vez echamos mano de un cuchillo mantequillero al no tener cerca un desarmador lo tenemos más que claro.

Voy un poco más allá con las herramientas informáticas: son una maravilla cuando permiten automatizar tareas repetitivas y tediosas que no agregan valor al proceso y, al contrario, liberan a las personas para que puedan usar su inteligencia y su tiempo en cosas que verdaderamente generen valor.

Incluso, aterrizando el tema a lo cotidiano: esos robots que limpian el piso de manera autómata son una preciosidad. 

Pero en el asunto de quitarte la molestia de pensar, no estoy de acuerdo.

Recuerdo que siendo joven leí una frase —tal vez al final de un artículo de una revista Selecciones— que se me quedó muy grabada y decía lo siguiente: 

«La máquina es rápida, precisa y estúpida. El hombre es lento, impreciso y brillante»

La frialdad de la máquina nunca podrá igualar la calidez humana. Coincido con lo que Juan Villoro escribió: 

«Solo las manos verdaderas escriben poemas verdaderos. […] Los versos y las manos apelan al contacto con el otro, al 'misterio del encuentro'. El robot ya ata los zapatos, pero no necesita otras manos».


¿A qué puedo asemejar un poema, una canción, un texto redactado por un ser humano en comparación con una inteligencia artificial?

¿Cuál prefieres? ¿Una deliciosa tortillita nixtamalizada hecha cuidadosa y conscientemente a mano?


¿O una triste y aburrida tortilla escupida, como miles más, por una ruidosa máquina?


Así que: no, gracias; no necesito que hagan mi redacción, Word y Copilot. Yo puedo solo. Y, a diferencia de ustedes, disfruto haciéndolo.


Hasta la próxima.


Uso y abuso de la inteligencia artificial (IA) | por Rafa Ibarra


 

Uso y abuso de la inteligencia artificial (IA)

Autor: Rafael Ibarra Mojica

Use it or lose it. Así han denominado los neurólogos a un mecanismo utilizado por nuestros cerebros que puede explicarse sencillamente así: mientras más utilices herramientas externas para realizar tareas o resolver problemas en vez de usar tu cerebro, más pronto perderás esa capacidad de hacerlo tú mismo.

¿Acaso es una exageración? Desafortunadamente la evidencia demuestra que no: expertos explicaron ante el Senado de Estados Unidos que la generación Z es la primera en la historia moderna en registrar un rendimiento inferior a sus progenitores en mediciones de atención básica, memoria, alfabetización y coeficiente intelectual.

¿Para qué memorizar algo si con Google puedo buscar cualquier información en el momento que quiera, desde el lugar que quiera, con mi dispositivo móvil?

¿Cuál es la necesidad de desarrollar mi capacidad de análisis, de abstracción, de síntesis, de comprensión (las llamadas habilidades de pensamiento) si puedo pedirle a una herramienta de inteligencia artificial que piense por mí?

            ¿Qué uso tiene aprender a redactar correctamente (sintaxis, semántica, ortografía, puntuación) si una herramienta de IA puede escribir por mí los ensayos, la tesis y posteriormente los correos electrónicos y las presentaciones que mi profesión precise?

¿Por qué desperdiciar el tiempo aprendiendo a sumar, restar, dividir y multiplicar si mi dispositivo móvil puede resolver incluso operaciones más complejas?

            Cada una de estas preguntas retóricas se siente como un golpe a mi pensamiento crítico, aunque esa última es una estocada directa a mi corazón físico matemático que aprendió que cada asignatura estudiada —y a veces, odiada— era la base para acceder a conocimientos más complejos y desarrollar mejores competencias.

            Debo decir que me preocupa enormemente el derrotero al que nos ha conducido el uso y abuso de la inteligencia artificial (IA). Creo que lejos de traerle un beneficio a las personas, facilitándoles la vida, las está perjudicando grandemente. Y no solo a nivel cognitivo, que ya de por sí es algo alarmante, sino que existe algo más grave en lo que he meditado en fechas recientes. Procedo a explicarlo.

            Primero, debemos saber que protestar por facilitarle la vida a los jovencitos en sus deberes escolares no es algo nuevo. Cuando a finales de los años 1970 se permitió en las escuelas de los Estados Unidos que los estudiantes utilizaran calculadoras de bolsillo hubo voces que protestaron. ¿Cuáles fueron sus argumentos? Obviamente, algunos mayores sintieron que si a ellos les tomó tres años aprender a hacer divisiones grandes, a los jovencitos debería costarles otro tanto. Pero hubo una argumentación que me llamó mucho la atención: las calculadoras de bolsillo inducen a los niños a pensar que tienen en su mano todas las respuestas. Lo anterior mirado desde el punto de vista de que es antinatural que un niño pueda dividir 17.3 entre 945.8 en un segundo.

            Las calculadoras de bolsillo inducen a los niños a pensar que tienen en su mano todas las respuestas. Reflexionando en esta frase es que observé el verdadero peligro: cuando somos niños, estamos en nuestros primeros años de formación, por lo que es imprescindible reconocernos ignorantes de muchas cosas: darnos cuenta de que no sabemos todo, de que no podemos todo. Ser consciente de esto te ayuda a desarrollar dos virtudes lastimosamente escasas hoy día: la modestia y la humildad.

También es imperativo para cada uno comprender que, si te esfuerzas por aprender, lo conseguirás. Te va a costar, quizás mucho, pero valdrá la pena. El aprendizaje mismo será tu premio; algo que nadie te regaló, sino que tú mismo te granjeaste. Es tuyo por mérito propio. Este es el otro grave riesgo que ya estamos sufriendo: quienes abusan de la IA no pueden desarrollar el sentido de logro de quien sí se esforzó por aprender y tiene un mérito real y auténtico por lo que hizo.

En conclusión, creo que las generaciones «viejas» tenemos el deber de no facilitar demasiado las cosas a la generación actual. En vez de eso, debemos enseñarles a esforzarse y a adquirir un sentido de logro verdadero.

Créanme: para eso no hay —ni habrá nunca— una app.

Use it or lose it.