sábado, 18 de abril de 2026

¿Necesitamos en México una uva insignia?

Artículo publicado originalmente en la página Vinisfera.com el 10 de mayo de 2010

Imagen cortesía de Vinísfera

A diferencia de lo que ocurre en otros países productores, en México no tenemos una uva emblemática de los vinos que aquí se elaboran. El tema, como nos dice el autor de esta columna, merece algunas reflexiones.

Por Rafa Ibarra

10 Mayo, 2010

Van unas preguntas de trivia para ustedes, amigos aficionados al vino:


a) ¿Cuál es considerada la uva insignia de Argentina? Respuesta: la malbec.

b) ¿Y la de Uruguay? Respuesta: la tannat.

c) ¿Y la de Australia? Respuesta: la shiraz.

d) ¿Y la de Sudáfrica? Respuesta: la pinotage.

e) ¿Y la de México? Respuesta: …


Ninguna de las uvas que actualmente se cosechan en nuestro país ha sido declarada nuestra uva insignia o emblemática. Personalmente siento que esto es afortunado para nuestra cultura vitivinícola, aunque ya se empiezan a barajar nombres de cepas que podrían ostentar tan pesado título.


Creo que este tema merece algunas reflexiones.


La primera es que debemos recordar —corriendo el riesgo de parecer repetitivo— que estamos en pañales en el conocimiento sobre lo que podemos obtener de las diferentes cepas en nuestro territorio. A falta de una institución nacional y formal (como las que existen en otros países) que realice los estudios del comportamiento de las diferentes variedades de vides en México, solo nos queda depender de los experimentos que hacen nuestros productores con sus propios recursos. Prueba y error que ha llevado décadas.


Platicando con un enólogo del Valle de Guadalupe, este me comentaba que le parecía curioso que en México tuviéramos tanta prisa por contar con una uva insignia, cuando realmente tenemos muy poco tiempo haciendo vinos de buena calidad y con las técnicas que usan los grandes países productores. Él tomó el ejemplo de la uva tempranillo en la región de La Rioja, donde tienen cientos de años de cultivarla, por lo que conocen a la perfección cómo se comporta y lo que pueden obtener de ella.


La segunda reflexión es: ¿para qué queremos tener una uva insignia? ¿Por puro marketing? Me recuerda esto el caso de la uva carmenère, que se creía extinta, y que a mediados de los noventa descubrieron que se seguía cosechando en Chile, confundida con la uva merlot. Gente de vino de aquel país quiere hacerla su uva emblemática, mientras que otros viticultores chilenos difieren argumentando que con la uva que tienen más experiencia es con la cabernet sauvignon. Pero como que hacer a la cabernet sauvignon su uva emblemática no tiene el punch publicitario requerido, pues se cultiva en casi todas las regiones vitícolas del mundo.


La tercera reflexión es: ¿cómo vamos a determinar como emblemática a una sola uva, por encima de las demás que también se cultivan en México? Últimamente se habla de la nebbiolo en Baja California como fuerte candidata. Sin embargo, las cepas más antiguas de esa región corresponden a otras variedades, como son tempranillo, barbera y cabernet sauvignon. Y qué decir de la shiraz del Valle de Parras, en Coahuila, que tantos reconocimientos nacionales e internacionales ha dado a Casa Madero. Por supuesto, sin olvidar su magnífica chardonnay. ¿Acaso la uva emblemática no puede ser blanca? No olvidemos a Aguascalientes y Querétaro que levantan ahora la mano con su malbec.


Qué complicada es esta idea de establecer la uva insignia nacional, lo cual por cierto solo se da en países del llamado Nuevo Mundo. Porque hablar de una sola cepa emblemática en toda Francia, Italia o España es un sinsentido. Ellos, que nos llevan siglos por delante, saben que cada región tiene diferentes variedades que se comportan mejor en un terroir que en otro. La nebbiolo en Piemonte, la sangiovese en La Toscana, la pinot noir y la chardonnay en Borgoña, la cabernet franc, cabernet sauvignon y merlot en Burdeos, etcétera.


¡Ah! Y no olvidemos considerar a la gastronomía como otro factor para determinar la uva emblemática de una región. ¡Cómo ignorar que la de nuestro país está considerada entre las cocinas más variadas del planeta! El menú del norte es muy diferente del que existe en el centro, y por supuesto del que tenemos en el sur. Para tantos platillos diferentes necesitamos que exista variedad de vinos.


Yo quiero que existan opciones en mi país y que los consumidores las conozcan. Porque cuánta gente hay que cuando va a comprar un vino argentino inmediatamente piensa en malbec, y nunca ha dado oportunidad a su magnífica bonarda (en el lado de los tintos) o a su fresca y perfumada torrontés (en el lado de los blancos).


Prefiero que sigamos como hasta el momento, manteniendo la variedad en el cultivo de diferentes cepas. En el largo plazo se podrá determinar cuáles sí se adaptan a las condiciones de cada región y cuáles no. De unas uvas se obtendrán vinos excepcionales y de otras no. Es lo natural. Porque eso de establecer por decreto que una uva es la mejor de todo el país, no me parece sabio.


miércoles, 15 de abril de 2026

La mejor manera de conservar la cerveza: lo que nadie te dice

No hace mucho tiempo tuve una conversación con mi camarada Eslem Torres, quien es maestro cervecero (mis cuatro lectores ya lo conocen), respecto a la mejor manera de conservar la cerveza.


El tema salió porque recordé que, en aquella visita que hice a Cervecería Huerca en abril del 2025 (aquí pueden leer la nota), cuando Eslem me estaba explicando todo el proceso, me dijo que después de embotellar o enlatar la cerveza, inmediatamente la pasaban al cuarto frío donde se conservaría hasta que fuera a ser transportada para su entrega.

Eslem entrando al cuarto frío de Cervecería Huerca

Mi pregunta fue la siguiente: Si los productores al terminar de envasar su cheve —como lo vi contigo en Huerca— la meten al cuarto frío de inmediato, ¿la mejor manera de conservar una cerveza es mantenerla siempre en refrigeración hasta ser consumida (de ser posible)?

La respuesta de Eslem fue: . A menos que el productor te diga lo contrario, que usualmente solo es con las cervezas de fermentación mixta.

Esa contestación me llevó inmediatamente a hacer esta otra pregunta: Entonces, ¿por qué las etiquetas de las cervezas nunca dicen "Manténgase en refrigeración"?

¿O acaso ustedes —mis siempre observadores lectores— han visto cervezas que tengan esa leyenda en sus etiquetas? Yo no recuerdo ninguna.

Lo que respondió Eslem fue contundente: Porque no están obligados.


Por eso, luego la raza —palabra que usamos en Monterrey para referirnos a la gente— tiene sus cervezas guardadas en cualquier parte: la alacena, a un lado del refrigerador, o, peor, ¡en el patio!

Así pues: la mejor manera de conservar tus cervezas, para que mantengan sus características de sabor y aroma, es refrigerándolas.


Esto es importante por lo siguiente: los componentes aromáticos de la cerveza se van degradando poco a poco, lo cual es normal. Refrigerarla ayuda a que la degradación sea más lenta. 

Para que nos demos una idea: Eslem me comenta que a una cerveza que esté durante una semana en un lugar a 30 grados centígrados (cualquier casa de Monterrey en el verano), se le degradarán sus componentes aromáticos lo equivalente a que hubiera estado un mes en refrigeración. ¿Ven? ¡Se acelera cuatro veces dicha degradación!


Antes de concluir, Eslem aprovechó para presumirme que tiene guardada desde el 2015 una cerveza trapense de cervecería Chimay. Envidia de la buena, Mr. Moustache. 

Contando dinero frente a los pobres…

Entonces, ya saben: si por flojera, falta de espacio o de obligatoriedad o por lo que sea la cervecería no pone en la etiqueta el letrero "Manténgase en refrigeración", ustedes como quiera háganlo, en lo posible. 


Hasta la próxima.


El consumo de vino afecta su capacidad para conducir u operar maquinaria. Nunca beba y conduzca.



martes, 14 de abril de 2026

Del Líquido Oscuro a la Memoria Viva: El Vino ya no se Bebe, se Habita | por João D. Cavaco Pereira

Mis aplicados cuatro lectores, hoy les quiero compartir este artículo escrito por mi camarada João D. Cavaco Pereira, a quien tengo ya un buen rato de conocer en el mundo del vino, pues él es enólogo, entre las varias especialidades que tiene.

João me ha autorizado reproducir su texto en este blog, pues me pareció bastante bueno su punto de vista. 


Del Líquido Oscuro a la Memoria Viva: El Vino ya no se Bebe, se Habita

por João D. Cavaco


Nací rodeado de sarmientos y horizontes verdes. Para el niño que fui en una pequeña localidad aragonesa, el vino no era un objeto de culto, sino un elemento cotidiano: ese líquido oscuro que los adultos compartían en la mesa y que, de vez en cuando, teñía de rosa mi gaseosa. Era un sabor rico, sencillo, familiar. Con el tiempo, ese juego de mezclas pasó de la gaseosa a la Coca-Cola en las fiestas del pueblo, una transición casi ritual mientras dejaba atrás la pubertad.

Sin embargo, mi formación en Geografía e Historia, sumada a una posterior especialización en Enología, me obligó a mirar el viñedo con otros ojos. Lo que empezó como una curiosidad se convirtió en una obsesión por entender el porqué de cada botella. Esa búsqueda me llevó lejos de mi casa, cruzando el Atlántico hasta los viñedos de Texas. Fue allí donde comprendí la gran lección del mercado moderno: el vino es un escenario.

El espejismo de Texas y la realidad del Somontano

En Texas, la tradición vitivinícola es joven, casi inexistente comparada con la europea. Pero los tejanos comprendieron algo vital: si no tienes mil años de historia, inventas una experiencia que merezca ser contada. Cada bodega, por pequeña que fuera, montaba un escenario de película. No vendían solo fermento de uva; vendían una narrativa.

Al ver esto, mi mente regresó a España. Recordé las rutas turísticas de Viñas del Vero o los concursos de pintura de Enate en el Somontano. Comprendí que el sentido era el mismo: generar curiosidad. El cliente ya no busca solo una nota de cata; busca ser el protagonista de una historia que pueda compartir.

El error de los anaqueles llenos

Hoy, doce años después de aquel reencuentro con el enoturismo, la realidad en las tiendas es preocupante. Los anaqueles están saturados y las bodegas acumulan añadas que el tiempo desgasta. El error de diagnóstico es grave: muchas bodegas siguen creyendo que sus clientes compran vino.

La realidad es que el consumidor actual ha dejado de comprar botellas para comprar vivencias. El vino, por sí solo, es una mercancía (un commodity); la experiencia es el valor añadido. Si el sector no entiende que su nuevo trabajo es vender experiencias a través del vino, las botellas seguirán acumulando polvo.

España ante el desafío: menos copas, más emociones

En un país como España, donde el consumo de vino desciende año tras año, la solución no pasa por producir más, sino por conectar mejor. El enoturismo no debe ser un anexo de la bodega, sino la puerta principal del negocio.

¿Qué debemos hacer para revertir la tendencia?

Vender el sentir, no solo el saber. La educación técnica es para los expertos; para el público general, el vino debe sentirse en todo el cuerpo. Necesitamos inmersión sensorial: cultura, música, arte y paisaje.

Humanizar la Historia. Como historiador, sé que los datos aburren pero las crónicas fascinan. Cada bodega debe encontrar su porqué y contarlo como si fuera una película.

El vino como herramienta de conexión. Debemos pasar del ritual rígido de la cata a la libertad de la experiencia. El cliente no quiere que le digan a qué huele el vino; quiere recordar con quién y dónde lo bebió.

El enoturismo bien trabajado es la clave de la continuidad. Es hora de entender que el negocio del vino hoy consiste en beber historia. Solo así conseguiremos que el consumidor vuelva a sentir esa curiosidad que yo sentí cuando mi gaseosa se tiñó de rosa por primera vez. Porque, al final, el vino no solo se saborea en la boca; se queda grabado en la memoria.



Es toda una experiencia platicar con el buen João, se los aseguro. El año pasado, cuando estuvo en Monterrey, tuve la oportunidad de hacerlo algunas veces. En una de esas ocasiones, pude probar un vino de un viñedo localizado en un lugar que no me esperaba: Monclova, Coahuila. Fue algo totalmente inesperado. Y estaba bueno, la verdad.

Si desean seguir a João en sus redes sociales, su cuenta de Facebook es facebook.com/joaodcp, y su Instagram es @jc_enologo.


Hace algunos ayeres con Salvador Costa y João

La más reciente, de noviembre de 2025

Hasta la próxima.


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domingo, 12 de abril de 2026

Curso básico de Redacción Sin Dolor | Tarea 4 | Tema: Desilusión

 


Para la cuarta tarea de mi curso de redacción el tema fue Desilusión. La descripción de la tarea era esta: "Se escribirá en primera persona y nos precisa recordar aquel día o situación en que descubriste que algo o alguien no era lo que pensabas. Uno puede desilusionarse de una persona, de un empleo, de un objeto, de los Reyes Magos, etcétera".

Les recuerdo que se nos pide redactar usando un máximo de 250 palabras (una cuartilla). Estas fueron las que escribí.


Tan amigos como siempre

Rafael Ibarra Mojica

Escribir sobre “aquel día en que descubrí que alguien no era lo que pensaba” irremediablemente trae una palabra a mi mente: hipocresía. Si hay algo que realmente me asquea son las personas hipócritas. He leído el buen libro que nos recomienda no tener “trato con hombres amantes del engaño” y evitar “a los que esconden lo que son”. “Aléjate de ellos”, aconseja tajantemente.

            Me han desilusionado muchas personas en mi vida. Pero qué más podía esperar de las promesas de los políticos, ¿verdad? Incluso algún compañero de trabajo llegó a decepcionarme alguna vez. Cuesta aceptarlo, pero es algo “normal” en esta sociedad tan podrida en que vivimos.

            Pero que la hipocresía se dé en un ambiente que supuestamente promueve la paz y el amor, como es el entorno religioso, es lo último que esperarías. El abuso de poder que proviene de los mismos que decían ser tus amigos — quienes te abrazaban diciendo “tan amigos como siempre”, mientras te apuñalaban por la espalda— es la mayor desilusión, decepción y desengaño que he vivido.

            Como la paz mental es de gran valor para mí, decidí no enfrentarme a la jauría rabiosa que se me abalanzó, y preferí retirarme de ahí. Afortunadamente, una autoridad superior revisó el caso y me dio la razón, lo que me trajo más paz aún.

Cabe mencionar que, a pesar de esa gran desilusión, mi fe en mi Dios se mantiene intacta. No fue Su culpa. Fue de ellos.




Hasta la próxima.


sábado, 11 de abril de 2026

Blés Tinto | Bodega Aranleón | 2021 | España | Tinto | Seco

Siempre que visito la tienda de mi camarada Salvador Costa, llamada La Boquería (IG: @laboqueriavinos), me encuentro cada vino tan interesante que quisiera traérmelos todos (soy como una Karen de los gatos, pero yo con vinos). Mas logro controlarme, y de a poquito voy trayendo a casa joyitas como la que reseño hoy.

En un artículo anterior mencioné cuál es el vino de la casa para Elsa y para mí (leen esa nota aquí), el cual está elaborado mayormente con la uva bobal. Bueno, pues cuando vi este vino en la tienda de Salvador supe que tenía que probarlo por tratarse de esa misma uva. ¿Cómo sabría? Quería tener otro punto de referencia respecto a esta cepa.

Y qué creen. Ah, pues sigan leyendo.

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Blés Tinto 2021

  • Vino: Blés Tinto
  • Cosecha: 2021
  • Productor: Bodega Aranleón (aranleon.com)
  • País: España
  • Región: Valencia
  • D.O.P. Utiel-Requena
  • Uvas: 80% bobal, 10% tempranillo y 10% cabernet sauvignon
  • % alcohol: 13.0
  • Comentarios: vinos orgánicos vinificados por separado en tanques de concreto (hormigón)
  • Precio: $435 pesos mexicanos (en La Boquería, IG @laboqueriavinos)
  • Volumen: 750 ml
  • Calificación Precio/Calidad: ***** (5 de 5)
  • Disfrutado el día: 7 de febrero de 2026


Empecemos por el color, el cual nos mostró un brillante y limpio rojo rubí.

Vista de Blés Tinto 2021

En nariz tiene un aroma perfumado, bonito, que recuerda a frutillas rojas y algo especiado.

Pasemos al punto importante: la boca. Este vino seco nos regala un cuerpo entre ligero y mediano, con muy buena acidez (a pesar de ser cosecha 2021), taninos medianamente suaves, percepción alcohólica media a baja (no se siente caliente en la garganta) y un final de larga permanencia. 

Nos pareció un vino muy bien balanceado, muy fácil de tomar. Le doy 5 de 5 estrellas en mi Relación Precio Calidad (RPC).

La viva acidez de la uva bobal lo hace un vino muy versátil para acompañar alimentos.

Nosotros traíamos antojo de la pizza carbonara de Domino's Pizza, y el maridaje quedó muy bien.

¿Saben qué le quedaría de perlas? Una paella española (maridaje regional). Algún día lo probaremos así.

Foto tomada por Elsa (le quedó bien, eh)

Si se les antojó, mis queridos cuatro lectores, échense una vuelta por La Boquería y le dicen a Salvador que van de parte mía. Quizás y hasta un descuentillo les haga —spoiler alert: sí se los hará—. ;-)


Hasta la próxima.


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viernes, 10 de abril de 2026

Tinto Joven NG | Bodegas Mosén Pierre | s/a | España | Tinto | Seco

Nos llamó la atención que en el restaurante Noreste Grill tuvieran su vino de la casa. Y como no somos aficionados al vino —no, claro que no, ¿quién dice?—, pedimos una botellita para acompañar la cena.

¿Quieren saber qué nos pareció? Pues sigan leyendo.


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Tinto Joven NG

En cada mesa había una botella con su letrero, y como su precio nos pareció razonable (a diferencia de los que son vinos a mano armada) decidimos darle una oportunidad.

$295 pesos mexicanos por la botella de 750 mL

  • Vino: Tinto joven NG
  • Cosecha: sin información
  • Productor: Bodegas Mosén Pierre (mosenpierre.com)
  • País: España
  • Región: Azagra
  • Uvas: 80% tempranillo y 20% garnacha
  • % alcohol: 13.0
  • Precio: $295 pesos mexicanos (en el restaurante Noreste Grill)
  • Volumen: 750 ml
  • Calificación Precio/Calidad: **** (4 de 5)
  • Disfrutado el día: 21 de diciembre de 2025


Mi único reclamo es que la botella en ningún lado indicaba la cosecha. Me deben ese dato.

Vista de Tinto Joven NG

Rojo granate es el color de este vino, con mediana profundidad y limpidez sin sedimentos.

En nariz demuestra su sencillez con notas principalmente de frutillas rojas. Su frutosidad es su mayor característica.

En boca, es un vino seco con un cuerpo mediano, taninos medios y acidez media también. Su final también fue mediano.  Digamos que es un vino promedio, sin que eso signifique que es malo en absoluto. Es sencillo.

Si se fijaron en la información que puse arriba de este vino, notarán que está elaborado en España. Eso explica el uso de las dos uvas tintas predominantes de la madre patria: la garnacha y la tempranillo. 

No es novedad que negocios mexicanos utilicen vinos españoles para ponerles su marca. ¿Se acuerdan del vino de los Rayados de Monterrey (leen la nota aquí)? También era de allá.

Pero, a este vino le fue mejor en nuestro juicio: le doy 4 de 5 estrellas en mi Relación Precio Calidad (RPC).

Picaña con costra de café fue la cena con que acompañamos este vino. Fue un buen maridaje para este amable caldo.


Si lo llegan a ver, les recomiendo que le den una oportunidad.

Hasta la próxima.


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Puerto Nuevo Vino Tinto | Vinícola de Tecate | 2023 | México | Tinto | Seco

De este vino, mis estimados cuatro lectores, ya había reseñado el cosecha 2024 (leen la nota aquí). Pero esta vez probamos una añada anterior, la 2023.

¿Cómo le fue a este vino? ¿Se integraría a la lista de vinos 3B? Veamos.


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Puerto Nuevo Vino Tinto 2023

  • Vino: Puerto Nuevo Vino Tinto
  • Cosecha: 2023
  • Productor: Vinícola de Tecate (vinicoladetecate.mx
  • País: México
  • Región: Baja California
  • Uvas: cabernet sauvignon y merlot
  • % alcohol: 12.5
  • Precio: $119 pesos mexicanos (en Soriana)
  • Volumen: 750 ml
  • Calificación Precio/Calidad: ***** (5 de 5)
  • Disfrutado el día: 20 de diciembre de 2025


En la copa vimos un limpio color rojo-púrpura, de poca profundidad.

Vista de Puerto Nuevo Vino Tinto 2023

A diferencia del vino cosecha 2024, que estaba elaborado con las uvas cabernet sauvignon y malbec, este añada 2023 tenía cabernet sauvignon y merlot. Las notas en nariz ahora incluyeron aromas a cereza y fresa, pero también una nota mentolada, atribuible a la merlot.

En boca, se trata de un vino seco con acidez mediana, taninos medianos, cuerpo ligero y final más bien corto. La frutilla roja se confirma, pero se agregan unos sabores especiados y herbales.

Con su precio de $199 pesos, entra en la lista de vinos 3B, y, como a su hermano 2023, le doy 5 de 5 estrellas en mi Relación Precio Calidad (RPC).

En ese momento, el vino acompañó una botanita de queso, unos encurtidos y una buena charla.


Espero en un futuro próximo encontrar la cosecha 2025, y ya les contaré.

Hasta la próxima.


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jueves, 9 de abril de 2026

¿Y los vinos en tetrabrik, apá?

La frase que da título a este artículo, mis observadores cuatro lectores, está tomada de aquel famoso comercial mexicano de una camioneta, en el año 2007. Si alguno no lo conoce, puede dar clic en esta liga para verlo.

He reseñado vinos envasados en botella de vidrio y en lata. Pero por esta única vez —de verdad, con todo mi corazón les juro que será la última— describiremos un par de vinos envasados en tetrabrik: el famoso empaque introducido al mercado a principio de los años 1960. 

Fui a la tienda de autoservicio más cercana a mi casa y obtuve estos dos especímenes que procederé a reseñar.


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Los dos vinos en tetrabrik seleccionados


El primero será el de la marca española Cruzares.

Den clic para ampliar la imagen

  • Vino: Cruzares Vino Tinto
  • Cosecha: sin añada
  • Productor: Félix Solís
  • País: España
  • Uvas: quién sabe
  • % alcohol: 12.0
  • Precio: $73 pesos mexicanos (en tienda HEB)
  • Volumen: 1 litro
  • Recomendable: no
  • Probado el día: 5 de abril de 2026

Pasemos directo a la vista: se nota un profundo color ladrillo.

Vista de Cruzares Vino Tinto

Respecto a sus aromas, lo que percibimos Elsa y yo fue la nota dulzona de la ciruela pasa.

En la boca presenta un cuerpo ligero con acidez más bien plana, taninos muy suaves y un final mediano. El sabor confirma el aroma: a ciruela pasa; se siente como fruta pasada.

Nos pareció un vino sin personalidad, sin chiste. Baste decir que no nos terminamos lo poco que nos servimos en las copas para catarlo, y lo que quedó más el resto del vino en el envase terminó haciendo un viaje sin retorno por el drenaje de la ciudad. 

No lo recomiendo, para nada.


Ahora, tocaba el turno al vino con trastorno de nacionalidad. Je je je, le digo así porque si dan clic en la imagen de abajo para agrandarla verán que en un costado indica: "Vino de México, Chile y Argentina. ENVASADO EN MÉXICO".

El vino en turno fue el California Vino Tinto.

Den clic en la imagen para agrandarla

  • Vino: California Vino Tinto —Red Wine
  • Cosecha: sin añada
  • Productor: Valle Redondo
  • País: México (con vinos de Chile y Argentina también)
  • Región: Aguascalientes (y parte del Cono Sur)
  • Uvas: sabrá Dios
  • % alcohol: 10.0
  • Precio: $74 pesos mexicanos (en tienda HEB)
  • Volumen: 946 mL
  • Recomendable: este sí
  • Probado el día: 5 de abril de 2026


En la copa mostró un profundo color rojo-púrpura.

Vista de California Vino Tinto —Red Wine

Les confieso que el aroma que percibimos tanto Elsa como yo nos dejó sin palabras: a nada. Es en serio, ¡no olía a nada! Creímos que tal vez estaba muy frío (estuvo guardado en el refrigerador, como el Cruzares), pero incluso con el paso del tiempo siguió sin desdoblarse en nariz. 

Temiendo lo peor, pasamos a beberlo, pero en boca fue una experiencia muy diferente a la del olfato: es un vino muy afrutado (frutilla roja), con acidez vivaz, taninos suaves, astringencia leve y cuerpo ligero.  Nos engañó.

Este vino sí lo recomendamos (como dice el envase por atrás)  para preparar bebidas y para cocinar. Yo no lo usaría como vino de mesa para acompañar la comida, eso no.

Elsa, sabiendo lo que íbamos a catar —mujer precavida—, compró un refresco de naranja y otro de limón. ¿Cuál era el plan? Preparar una sangría supersencilla. 

Así que, el California Vino Tinto —Red Wine— terminó hecho sangría, culminando así sus días de manera mucho más digna que el otro vino de cuyo nombre no quiero acordarme.

Un par de copas de la sangría sirvieron para acompañar las empanadas argentinas que cenamos esa tarde.

Y aquí tienen, mis amables lectores: la reseña de vinos en tetrabrik, para que vean que aquí le damos oportunidad a todo. 

Espero que la hayan disfrutado porque, como dijo el cuervo del famoso poema de Edgar Allan Poe: Nevermore! 


Hasta la próxima.


ADVERTENCIA: El consumo de bebidas alcohólicas durante el embarazo puede causar defectos de nacimiento. No beba si está embarazada.


lunes, 6 de abril de 2026

Curso básico de Redacción Sin Dolor | Tarea 3 | Tema: Carta a un personaje


La tercera tarea del curso de redacción que estoy tomando tenía por tema Carta a un personaje; esta debía tratarse de lo siguiente: "Se le escribirá una carta a un personaje de ficción, literario, histórico, vivo o muerto. En ella se harán cuestionamientos, declaraciones personales, preguntas, reclamos. Debe redactarse en segunda persona".

A continuación les comparto mi carta.


Querido Calvin

Rafael Ibarra Mojica

 

Querido Calvin:

Quizás te sorprenda encontrar esta carta dentro de todo el correo que recibes, que normalmente se compone de un montón de revistas a las que te suscribiste tras llenar esos cupones que encontraste en la biblioteca de tu pueblo. Ya sabes, esos que decían “Envíe ahora y pague después”. ¡Qué gran enojo les ocasionaste a tus papás!

             Sé que a tus eternos seis años sigues odiando la escuela, pues, como bien dijiste, no te enseñan las cosas que realmente quieres aprender (como la manera de construir tu propio lanzallamas). ¡Qué pérdida de tiempo con la aritmética!

            Al igual que tú, algunos preferiríamos también pasar el mayor tiempo posible con nuestro mejor amigo, aunque fuera alguien tan sarcástico como tu tigre Hobbes.

            ¿Por qué será que los adultos se preguntan si Hobbes está vivo o no? ¿O que si únicamente cobra vida cuando están ustedes dos solos? La mera verdad, ¡a quién le importa!

            Apreciado y auténtico Calvin, tengo un único reclamo que hacerte y es este: el no haberme llevado contigo y con Hobbes en tu trineo aquel 31 de diciembre de 1995, cuando, tras decir “¡Vamos a explorar!”, se dirigieron juntos colina abajo para nunca más volver. Me dejaste en este mundo sinsentido lleno de adultos que no valoran las cosas importantes. Primero perdí a El principito y luego te perdí a ti. Te extraño.

            Gracias a tu creador, Bill Watterson, por dejarnos tu legado.

 

Con mi aprecio sincero,

Rafael Ibarra Mojica




Hasta la próxima.



domingo, 5 de abril de 2026

Observando el mundo | Opinión y comentario

Hay palabras que usamos como sinónimos cuando no lo son en absoluto, pero el habla popular nos lo hace creer. Hoy, apreciados cuatro lectores, me referiré a un par de ellas: opinión y comentario.


Empecemos por las definiciones que nos da el diccionario de la lengua española [dle], tomando solo las acepciones que son pertinentes en este momento.

opinión

   Juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien.

Da clic en la imagen para ampliarla

comentario

Juicio, parecer, mención o consideración que se hace, oralmente o por escrito, acerca de alguien o algo.

Da clic en la imagen para ampliarla

Mis inteligentes lectores ya se percataron de que estas definiciones son similares en parte. Pero hay una diferencia enorme entre ambas, la cual me permití subrayar en la segunda definición: se hace oralmente o por escrito. Es decir: sale de uno, la damos a conocer al mundo exterior.

Todos y cada uno de nosotros nos formamos opiniones, pero no todos decidimos expresarlas, es decir, hacer comentarios.

Mi admirada Fran Lebowitz declaró en una entrevista: "Toda la gente tiene opiniones, todos los seres humanos; hasta los niños de tres años tienen opiniones". Y su remate fue sencillamente tan magistral como brutal: "Eso es lo que es un berrinche".

La afirmación de Fran da lugar a una pregunta: ¿podríamos decir que existe una relación entre la inmadurez y la expresión desbocada de opiniones (ergo, comentarios) hecha tanto en persona como mediante las redes sociales?

Indudablemente.

Como lo he mencionado antes, las redes sociales han generado varios fenómenos, entre ellos la aparición de una nueva y cibernética tribu urbana apodada los opinólogos —aunque yo más bien los llamaría los comentólogos. Son personas, de todo tipo, que sienten la necesidad apremiante de dar su opinión sobre cualquier asunto (y cuando digo cualquier asunto, en realidad es sobre cualquier asunto, por nimio que sea).

Son individuos que han transmutado la famosa frase de René Descartes "Pienso, luego existo" por "Comento, luego existo".

En otras palabras: "Si no comento, no existo".

Pero a los opinólogos eso no les basta; si alguien no le da un Me gusta (Like) a su comentario (la tan ansiada validación) o, al menos, se lo rebate, es cuando en realidad sienten que no existen. 


Epicteto dice que dentro de aquello que sí nos pertenece y es nuestra total responsabilidad están nuestras opiniones. Deberíamos atesorar nuestros pensamientos —formadores de dichas opiniones—, cuidarlos y guardarlos para nosotros mismos, o quizás para compartirlos con gente que sabemos que sí los va a apreciar. 

"Tampoco echen sus perlas delante de los cerdos", aconseja el buen libro. Como siempre, deberíamos hacerle caso.

"Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras", es otro aforismo muy pertinente.

Corrobora al enunciado anterior el siguiente dicho que atribuyen al famoso líder sindical y político  mexicano Fidel Velázquez : "Si lo piensas, no lo digas. Si lo dices, no lo escribas. Si lo escribes, no lo firmes. Si lo firmas, niégalo". 


Sigamos formándonos nuestras opiniones, eso es sano en grado sumo. Pero, antes de espetarlas deberíamos preguntarnos: ¿en verdad vale la pena hacerlo?


Hasta la próxima.