viernes, 19 de junio de 2026

Una reflexión sobre el «tiempo libre»

«En el resplandor de la inactividad se fusionan el ser humano y la naturaleza».

— Byung-Chul Han


Releyendo el libro Vida contemplativa. Elogio de la inactividad, del filósofo Byung-Chul Han, me vinieron a la mente muchas reflexiones conforme avanzaba en mi lectura. Y es realmente solo en momentos como este —en que me encuentro de vacaciones— que tenemos la oportunidad de pensar detenidamente. Bueno, eso si nos damos el permiso de hacerlo.



Sin lugar a duda, lo que me hizo sentir como un mazazo en la cabeza fue su análisis del concepto de «tiempo libre». Piénsenlo bien. ¿A qué nos referimos cuando decimos que tenemos «tiempo libre»? ¿Libre de qué? Además, vean esto: lo opuesto de libre es… esclavo, preso, cautivo. Entonces, cuando no contamos con «tiempo libre» ¿es que estamos en «tiempo preso»?  En resumen, hasta el lenguaje para definir nuestro descanso está supeditado al trabajo, a la actividad productiva.

Con base en el análisis de Byung-Chul Han, actualmente «[…] solo percibimos la vida en términos de trabajo y de rendimiento […]», y debido a eso «[…] interpretamos la inactividad como un déficit que ha de ser remediado cuanto antes». Concuerdo con esto que expresó Han, pues en una ciudad tan industrializada como Monterrey, la llamada «productivitis» nos conduce a la enfermedad de la cronopatía: la sensación de que siempre debemos estar haciendo algo productivo, incluso en nuestro tiempo de descanso.

¿Estoy exagerando? Hace tiempo, un camarada me contó que cuando su papá planeaba las vacaciones familiares, trataba de llenar cada hora disponible. Por ejemplo, cuando fueron a Cancún, su padre arrastraba (esa es la palabra adecuada) a la familia a cuanta ruta turística pudiera. ¡No podían ni levantarse tarde porque a las 10 de la mañana salía el autobús hacia el punto turístico que papá había decidido llevar a todos! ¿Se imaginan a ese hombre una vez que se jubile? 

Otro apunte interesante del autor es que a este derivado del trabajo que llamamos tiempo libre se le tiende a ver como algo de lo que hay que huir como la peste, pues «mal manejado» puede llevarnos al tedio, al aburrimiento extremo. Esto me hizo preguntarme ¿no esa es la razón por la cual ahora, ante la más ínfima pausa de actividad, nuestros jóvenes (y algunos mayores) sacan sus dispositivos móviles y se sumergen en las redes sociales para adormecer su cerebro (drogarse, pues) al no saber qué hacer?

Al igual que Byung-Chul, lamento que la inactividad haya perdido la intensidad vital que le caracteriza. Y es que entendemos incorrectamente el sentido de la inactividad: no se trata de estar inmóvil, sino de hacer algo, pero que esté libre «[…] del para-algo, de la finalidad y la utilidad a las que el trabajo está sometido».

Cuando niños éramos especialistas en la inactividad, en estar libres del para-algo al que se refiere este filósofo. Por ejemplo, si alguna vez cuando eran niños salieron a un patio de tierra a jugar, o en algún parque o rancho, quizás se recuerdan rodando una piedra grande hacia un lado para dejar al descubierto todos los insectos que ahí se encontraban: lombrices, hormigas, arañas, cochinillas. No lo hacían como parte de una investigación escolar. Era curiosidad pura.

El concepto del flâneur de Walter Benjamin, como lo explica este libro, me impactó. Es algo a lo que personalmente aspiro cuando tengo la oportunidad de salir a caminar, o mejor dicho, a deambular, andar sin un rumbo fijo y sin la presión del tiempo. «El flâneur hace uso de su capacidad de no actuar. No persigue ningún fin. Se entrega sin pensar al espacio que le 'guiña el ojo', al 'magnetismo de la próxima esquina, de una plaza lejana en la niebla, de la espalda de una mujer que camina delante'». 

Han se lamenta también de la era en que vivimos, en la que se busca erradicar la inactividad a toda costa, pues «La experiencia […] no se la puede producir por medio de la actividad. La experiencia presupone, más bien, una forma particular de pasividad e inactividad. Su medio es la escucha. El ruido provocado en la actualidad por la información y la comunicación, sin embargo, pone fin a la 'sociedad de los que escuchan'». Su siguiente frase es lapidaria: «Nadie escucha. Cada quien se produce a sí mismo». ¿No es eso lo que ahora sucede con todo el mundo y sus dichosas redes sociales, queriendo convertirse en influencers

«Hoy se impone por todas partes la forma de vida consumista en la que toda necesidad debe ser satisfecha de inmediato. No tenemos paciencia para una espera en la que algo pueda madurar lentamente. Lo único que cuenta es el efecto a corto plazo, el éxito veloz. Las acciones se acortan y se convierten en reacciones. Las experiencias se rebajan a vivencias. Los sentimientos se empobrecen en la forma de emociones o afectos. No tenemos acceso a la realidad, que solo se revela a una atención contemplativa.

Internet […] nos arrebata el 'don de la escucha'».


Me doy cuenta de que, hoy más que nunca, no hay que tener miedo a perder el tiempo, a dejar la mente volar, a aburrirse («el tedio es el umbral de grandes hechos»), a deambular como un flâneur.


Hasta la próxima.


jueves, 18 de junio de 2026

Entrega 4 | El tesoro del saber redactar bien


Hola, mis queridos cuatro lectores. Esta es la cuarta entrega de la serie El tesoro del saber redactar bien. Pueden conocer la intención de estos artículos al leer la entrega 1 (dar clic aquí).


Joya 10. El encabalgamiento

El maestro Sandro Cohen lo describió como «El vicio más común de la redacción». Pero como sucede con todos los vicios, nos podemos rehabilitar y dejar de ser sus víctimas. Para eso, como es lógico, el primer paso es reconocer que lo padecemos.

¿En qué consiste el vicio del encabalgamiento al que nos referimos? El maestro Sandro lo define de la siguiente manera:

«El encabalgamiento ocurre cuando entre la mayúscula y el punto (es decir, dentro de una sola proposición) hay dos o más oraciones que no están relacionadas ni por coordinación ni por subordinación ni están seriadas. La mayoría de las veces el redactor pone una coma para separarlas; a veces ni eso, y siguen encabalgadas».

Otra manera en que lo explica es que «[…] sucede cuando el que escribe une, en una sola proposición, y separadas apenas por una coma, dos oraciones independientes que no sean seriadas […] y no existe entre ellas una relación de coordinación o subordinación».

Nota. - Les recomiendo grandemente leer del libro de texto dos capítulos: el 4 (Oraciones compuestas) donde se detalla lo referente a las oraciones coordinadas y subordinadas, y el 5 (La coma [,] y el punto [.]); de esta manera, les quedará muy claro cómo evitar el encabalgamiento.


Los ejemplos en la redacción siempre son útiles para aclarar los puntos a tratar, por lo que pondré a continuación algunos que denotan encabalgamiento, sea porque se añadieron comas que no deben de ir o porque estas se excluyeron.

Tomé estos ejemplos de algunos mensajes que recibí, así como de algunos comentarios que encontré en videos de YouTube.

Ejemplo 1

  • No se preocupen lo que se perdió en ese año ahorita se recupera

No se colocó ni una sola coma. Sin embargo, es fácil notar que hay dos ideas diferentes aquí. Es muy importante identificar si hay una relación ideológica entre las frases. Por un lado, tenemos una idea que nos dice que no hay que preocuparse; por el otro, una idea que menciona que se va a recuperar algo que se perdió.

¿Cuál es la manera de redactarlo bien? Como verán cuando lean este libro o tomen el curso, no siempre hay una sola manera de redactar, sino que puede haber varias. Este es uno de esos casos. Les podré algunas posibilidades.

  • No se preocupen. Lo que se perdió en ese año, ahorita se recupera.
  • No se preocupen; lo que se perdió en ese año, ahorita se recupera.
  • No se preocupen: lo que se perdió en ese año, ahorita se recupera.

Ahora, como dato adicional, ¿saben a cuál de los 12 usos de la coma (leer joya 6) corresponde la que aparece en la construcción gramatical de arriba? Es el uso 8. La coma de inversión sintáctica. Veamos cómo sabemos que se está invirtiendo la sintaxis o construcción.

Fíjense que la segunda idea, sin ningún problema, se puede expresar así también: «Ahorita se recupera lo que se perdió ese año». De hecho, suena más normal o típica. Y cuando se hace una inversión sintáctica, se nota que no es la estructura típica, pero se sigue entendiendo. 

Veamos un ejemplo con una construcción gramatical (o sintaxis) muy común:

  • Mi papá conduce su automóvil para trasladarse a su oficina.

Vemos que la estructura es: Sujeto [mi papá] + Verbo conjugado (núcleo del predicado) [conduce] + Complemento Directo [su automóvil] + Complemento Circunstancial de Finalidad [para trasladarse] + Complemento Circunstancial de Lugar [a su oficina].

Ahora, vamos a ver un par de maneras (puede haber más) en que luce si invertimos la estructura, cambiando de lugar algunos componentes.

  • Para trasladarse a su oficina, mi papá conduce su automóvil.
  • Mi papá, para trasladarse a su oficina, conduce su automóvil.

¿Se fijan que en los casos de inversión sintáctica es necesario agregar comas? 

Y si me apuran, el caso del último ejemplo también cae en el uso 3. La coma parentética; mas eso lo dejaremos para el momento en que lean el libro.


Veamos ahora un ejemplo en que se colocan comas de más. Este comentario también lo tomé de YouTube.

Ejemplo 2

  • Ese enano,que persona tan nefasta,siempre fue un vividor,por qué no señaló a los culpables de la tragedia,en la final pumas vs américa, en CU  84-85 dónde hubo muertos.

Que conste que lo copié tal cual se publicó: esos espacios faltantes entre las comas y las palabras así estaban. Al menos, esta persona tuvo la decencia de poner el punto final. Sorry por el sarcasmo. Bueno, podemos ver que el autor dejó caer comas como semillas en un campo de cultivo: una tras otra. Hay un encabalgamiento rampante.

Recordemos que el primer paso es identificar las diferentes frases que se expresan, para así determinar si existe una relación ideológica entre estas. 

De acuerdo con las que alcancé a identificar, pondré cómo creo que debería redactarse, para eliminar el encabalgamiento y, de paso, usar más signos de puntuación.

  • Ese enano. ¡Qué persona tan nefasta! Siempre fue un vividor. ¿Por qué no señaló a los culpables de la tragedia en la final Pumas vs. América (en el estadio de CU, en la temporada 1984-85) en la que hubo muertos?


Antes de terminar, quiero decir que la mayor presencia de este vicio del encabalgamiento se nota en los comentarios escritos en las redes sociales, en los mensajes de texto o WhatsApp, así como en las herramientas de mensajería como Teams (antes Skype).

Finalmente, les comparto este mensaje que recibí de un compañero de trabajo al que le comenté que un cliente se ahorraría mucho tiempo con una mejora que le hicimos a uno de nuestros sistemas informáticos. Su respuesta fue la siguiente:

  • si se ahorraran mucho

La redacción adecuada, conociendo el contexto, sería: «Sí, se ahorrarán mucho».


Hasta la próxima.

Ejemplos de «la coma asesina» en una publicación impresa

Mis queridos cuatro lectores, esta vez quiero compartirles brevemente un ejemplo real (localizado en un libro impreso) de la joya 9 que mencioné en la tercera entrega de El tesoro del saber redactar bien (lo leen aquí). Me refiero a «la coma asesina».

Por favor, sean tan amables de poner su atención en la siguiente imagen. Les comento que decidí tapar algunas partes del texto, sin que esto interfiriera en nuestro análisis.

Den clic en la imagen para ampliarla

Como pueden ver en el primer renglón del primer párrafo, encerrada en un círculo rojo está la coma que separa al sujeto (La cantina X) del núcleo del predicado (cumplió).

En el segundo párrafo, volvemos a detectar el mismo error: entre el sujeto (el nombre de la persona que empieza con J…) y el núcleo del predicado (llegó) el autor vuelve a colocar «la coma asesina» (encerrada en un círculo rojo también).

Y ya de pilón, el tercer círculo rojo indica una coma que no corresponde a ninguno de los 12 usos mencionados en la segunda entrega (la leen aquí). Esa coma debió eliminarse.

¿Y ustedes han hallado a «la coma asesina» en alguno de sus libros?

Hasta la próxima.

Adiós, WhatsApp

¡Se va, se va, se va… y se fue!

WhatsApp ha salido del grupo



Ahora que he leído algunos artículos y escuchado hasta pódcast de otras personas que, como yo, han decidido eliminar su cuenta de WhatsApp (aunque ellos hace ya varios años que lo hicieron), me percato de que es una decisión sensata. Al menos, en mi caso, siento que no tiene una utilidad real.


Por el contrario, creo que me quita más de lo que me da.




Soy de la generación X; no nací con los dispositivos móviles de comunicación inmediata ni las redes sociales. Es decir: sé vivir sin esto.


Tras —realmente— meditarlo hace unos días, llegué a la siguiente conclusión: ¿por qué querría hacerlo? ¿Para qué mantenerlo?


No me hace sentir más libre o feliz. Más bien, es al contrario.


¿Qué haría mi modelo a seguir?


Si quiero estar en verdad presente con los seres que amo, ¿esto me sirve o me estorba?


El veredicto fue final e inapelable: WhatsApp se va. 

Solo llamadas normales (¡es un teléfono, maldita sea!) y, si acaso, SMS.

El correo electrónico vino a reemplazar al postal; así que: ¡a usarlo!


Hasta la próxima.

Nota.- Todas las fotos de este artículo fueron tomadas por mí.

miércoles, 17 de junio de 2026

Mr. Natural | Vinos Shimul | 2024 | México | Blanco | Seco

Mis adaptables cuatro lectores, hoy les reseño el primer vino blanco que pruebo de la bodega Vinos Shimul, del Ing. Álvaro Ptacnik. Sus tintos y el clarete son infalibles. ¿Cómo le fue a este cara pálida? Veamos.


Este blog es educativo y de entretenimiento. No fomentamos el consumo excesivo de alcohol.


Mr. Natural 2024


Mr. Natural 2024

  • Vino: Mr. Natural
  • Cosecha: 2024
  • Productor: Vinos Shimul (shimul.net
  • País: México
  • Región: Ensenada, Baja California
  • Uvas: misión y palomino
  • % alcohol: 11.4
  • precio: $395 pesos mexicanos (en La Boquería, IG: @laboqueriavinos
  • Volumen: 750 ml
  • Calificación Precio/Calidad: ***** (5 de 5)
  • Disfrutado el día: 16 de junio de 2026


Antes de comenzar con la nota de cata, quiero contarles que el año pasado le brindé un par de copas de este vino a mi camarada, el enólogo trotamundos João Cavaco (FB: @joaodcp), y quedó sorprendido y fascinado.

Iniciaremos con la apariencia: muestra un acuoso, limpio y brillante color amarillo con destellos dorados.

Mr. Natural 2024

En nariz es una explosión aromática, con notas de frutas tropicales como piña y maracuyá, además un leve aroma almibarada.

Con un cuerpo ligero pero oleoso, y a pesar de ser un vino eminentemente seco, en boca se percibe muy afrutado, además de tener un rico sabor mineral.

La personalidad que dieron las uvas misión y palomino, diestramente vinificadas por el Ing. Álvaro, es sobresaliente. Le doy 5 de 5 estrellas en mi Relación Precio Calidad (RPC).

En casa, este vino acompañó una pasta en una ragú de lentejas, que llevó en su preparación hongos porcini y vino chardonnay. Manjar de dioses.



Si les interesa probar este vinito, sobre todo en estos días de calor en Monterrey, dense una vuelta por La Boquería (IG: @laboqueriavinos). Vale la pena.


Hasta la próxima.


Tomar bebidas alcohólicas no es un juego; beber sin moderación daña tu salud. 


lunes, 15 de junio de 2026

Entrega 3 | El tesoro del saber redactar bien


Hola, mis queridos cuatro lectores. Esta es la tercera entrega de la serie El tesoro del saber redactar bien. Pueden conocer la intención de estos artículos al leer la entrega 1 (dar clic aquí).


Joya 7. La coma del vocativo

Como supongo que ya tomaron la clase gratuita que mencioné en la joya 6 de la segunda entrega de esta serie de artículos (la pueden leer aquí), indudablemente notaron la falsedad del mito que nos enseñaron sobre el uso de la coma (mencionado en la joya 5). La verdad es que la coma del vocativo se tiene que escribir siempre, no importa que no hagamos una pausa al saludar a alguien. 

Por ejemplo, cuando decimos «Buenos días, mamá» no hacemos una pausa entre «Buenos días» y el vocativo «mamá». A ver, inténtenlo. Digan «Buenos días, mamá» haciendo una pausa donde está la coma. ¿Verdad que se siente extraño? Es antinatural. Por lo tanto, nos queda aún más claro que las comas no significan pausas en los escritos.

—Ay, pero nunca me ha gustado aprenderme reglas ni fórmulas. Qué flojera que se usen en la redacción.

Si algunos de ustedes, mis apreciados lectores, opinan como la frase de arriba, entonces permítanme decirles esto a fin de que mediten: si Dios (o la entidad en la que ustedes crean: el Universo, la Naturaleza, etcétera) ha puesto reglas en la creación, lo ha hecho para que haya orden en su funcionamiento en vez de caos. Para eso sirven también las reglas en la redacción (las ortográficas, las gramaticales, las sintácticas, etcétera). Claro, estas son propuestas, revisadas, aceptadas e implantadas por las academias de la lengua de varios países hispanoparlantes. Pero nos sirven para que quienes leemos y hablamos en español nos podamos entender.

Volviendo a la coma del vocativo, diré que me agrada como lo explica el maestro Sandro: «se emplea cuando alguien se dirige a otra persona, a un grupo de personas, a una figura real o imaginaria (sea que esté presente o no), mediante su nombre, título, apodo o […] cualquier palabra o frase que utilicemos en lugar del nombre propio de la persona a la cual nos dirigimos».

Estos son unos ejemplos del uso de la coma del vocativo, en el que este se indica en letra negrita color morado.

  • Andrea, dime dónde dejaste las llaves del auto.
  • ¿Me estás oyendo, inútil?
  • Oye, bato, pásame ese martillo.

En la última frase, notamos que se usan dos comas para aislar el vocativo (bato).

¿Usan ustedes la coma del vocativo en sus mensajes de WhatsApp? Si lo hacen, los felicito. Si no, no se preocupen. Este es uno de los usos más olvidados de la coma. Pero si empiezan a ponerla a partir de ahora, adquirirán una práctica que no olvidarán. Es más: hasta editarán su mensaje para agregarla cuando noten que se les olvidó.


Joya 8. Sencillez al explicar las categorías gramaticales, el sujeto, el predicado y los modificadores de ambos

Chulada de maíz prieto es lo único que puedo decir sobre la forma en que se explica en el libro de texto sobre los sustantivos, los adjetivos, los verbos (y verboides), los adverbios, los pronombres, los artículos, las preposiciones, las conjunciones y las interjecciones. Teniendo esa base, pasamos al sujeto y sus modificadores (o complementos), así como al predicado y sus modificadores (o complementos).


Infaltable

El buen humor del maestro Sandro Cohen se nota a lo largo de este libro (y en los demás de su autoría sobre redacción), como en las primeras páginas donde nos aplica Un leve anestésico (así se titula esa breve sección) justo antes de comenzar a entrar en materia. Él sabía que podría causarnos molestia, flojera, ansiedad, hartazgo, aburrimiento u otro sentimiento negativo leer sobre los elementos que forman las oraciones escritas. Pero no hay de otra: son los fundamentos para construir nuestro conocimiento de la buena redacción. 

¿Cómo podríamos comprender la diferencia entre las oraciones coordinadas y las subordinadas? ¿De qué manera notaríamos que estamos cometiendo un delito digno de Ministerio Público? Esto me refiere a la siguiente joya.


Joya 9. La coma asesina

Señor juez: me declaro culpable en el caso de «La coma asesina».

Lo confieso, mis cuatro lectores. No tiene ningún caso negarlo, pues quizás lo han notado al leer mis primeros artículos (porque ya enmendé el camino, que conste). En mi defensa, puedo alegar varias cosas: 1. me enseñaron mal el uso de las comas, 2. no conocía esta prohibición y 3. no me daba cuenta de que lo hacía.

La prohibición dice a la letra: nunca se colocará una coma entre el sujeto y el núcleo del predicado.

Vámonos por partes. En primer lugar, recordemos que, en una oración, el sujeto es quien realiza la acción del verbo. En segundo lugar, acordémonos de que el núcleo del predicado es el verbo conjugado.

Como ejemplo, les muestro a continuación un fragmento de la revisión que hizo el maestro Marco Mora de mi primera tarea, bajo el tema Autorretrato.

Den clic en la imagen para ampliarla

La que el maestro resaltó en color rojo y está tachada es una coma asesina.

Los siguientes son otros ejemplos donde el sujeto aparece en azul, la coma asesina en rojo y el núcleo del predicado en verde.

Aquel hombre triste, es mi mejor amigo.

Juana y Eduardo, contemplaban juntos el atardecer.

El significado de escribir con intención, me permitió una redacción sin dolor.


Si se fijan, nuevamente el espectro de la pausa ronda el uso de la coma asesina. Pero en el caso de que deseemos imprimir un efecto emocional —de dramatismo— a nuestro texto, el signo adecuado no es la coma, sino los puntos suspensivos (…). 

Aquel hombre triste es mi mejor amigo.


Hasta la próxima.

domingo, 14 de junio de 2026

Entrega 2 | El tesoro del saber redactar bien


Hola, mis queridos cuatro lectores. Esta es la segunda entrega de la serie El tesoro del saber redactar bien. Pueden conocer la intención de estos artículos al leer la entrega 1 (dar clic aquí).


Joya 4. Determinar si escribiremos formal o coloquialmente

¿Verdad que no es lo mismo redactar un escrito para solicitar una entrevista de trabajo en una empresa que escribir un mensaje de WhatsApp a un(a) amigo(a) con quien te llevas superbien? Lo primero lo escribiríamos de manera formal (siguiendo lo que los entendidos llaman la norma culta), mientras que lo segundo caería en el terreno de lo coloquial (o informal).

A) Su nuevo automóvil tiene una línea sumamente elegante, a la vez que deportiva, licenciado Ibargüengoitia.

B) Está bien chida tu nave, bato. ¿Tons qué? Vamos a calarla en la carretera. ¿Jalas o te enclochas?

¿Pueden distinguir cuál de esas proposiciones fue redactada de manera formal y cuál de manera coloquial?


Joya 5. La verdad sobre la coma, el punto y coma y el punto

Esta fue una de las joyas más reveladoras, pues desenmascara una regla  de puntuación completamente equivocada que ¡todavía se enseña en las escuelas!

A ver si la reconocen, mis atentos lectores. Esa regla dice que la coma representa una pausa; el punto y coma, una pausa más larga; el punto, una pausa aún más larga.

¿Les enseñaron a ustedes esa regla? A mí, sí. 

Como ustedes son muy inteligentes, ya se dieron cuenta de que esa regla va en contra de lo mencionado en la joya 3 que aparece en la primera entrega (la leen aquí): hablar y escribir son ejercicios completamente diferentes. ¿Y cuándo hacemos las pausas al comunicarnos? ¡Al hablar! La pausa que se indica en esa  regla malamente enseñada en las escuelas es un concepto oral

¿Se imaginan tener un cronómetro a un lado de nuestra libreta para medir las pausas que queremos se hagan en nuestro escrito? ¡Es ridículo! Tan ridículo como esa regla.

Sin temor a equivocarme, creo que esa mala enseñanza que recibimos es la razón por la que la mayoría tenemos uno de los vicios más comunes de la redacción: el encabalgamiento. Este lo mencionaré posteriormente en otra joya (es una joyota).


Joya 6. Existen 12 usos muy claros de la coma

Me hubiera encantado que mis maestros de primaria me enseñaran cómo usar la coma de manera tan clara y sencilla como lo explica el maestro Sandro Cohen en su libro Redacción sin Dolor.

Imprescindible este libro de texto

Los 12 usos identificados por el maestro Sandro son los siguientes:

  1. La coma serial
  2. La coma antes de conjunción
  3. La coma parentética
  4. La coma del vocativo
  5. La coma elíptica
  6. La coma antes de conjunción adversativa
  7. La coma discrecional
  8. La coma de inversión sintáctica
  9. La coma que evita confusiones
  10. La coma de la inversión sintáctica con gerundio y participio pasivo
  11. La coma de la inversión sintáctica tras una oración condicional
  12. La coma de la inversión sintáctica que es adverbio absoluto


En el libro de texto se explican todos con sus respectivos ejemplos, lo que facilita entenderlos.

Queridos lectores, puedo decirles con total confianza que aprender el uso correcto de la coma te ayuda a saber cuándo debe colocarse y cuándo no. Personalmente, yo las colocaba mal porque creía que debían ir donde yo suponía habría una pausa. ¡Pero no es así! Ahora, si veo que la coma con cumplirá alguno de los usos previamente mencionados sé que esta no debe colocarse.

Mis intrigados cuatro lectores, ¿les gustaría conocer a detalle uno de esos 12 usos? Pues el equipo de Redacción sin Dolor es tan generoso que ha puesto a nuestra disposición una clase gratuita sobre La coma del vocativo. Para acceder a ella deben ir a la siguiente liga y dar clic en el botón que dice Ver Clase Gratis.

redaccionsindolor.com/curso-de-redaccion-sin-dolor

Luego, deben dar clic en el botón Ver lección completa ahora donde, tras registrarse con su correo electrónico o iniciar sesión con una cuenta suya (Apple, Facebook, Google o LinkedIn —vaya, por fin servirá para algo—) podrán tomar esa clase audiovisual gratuita.

Los dejo para que entren a tomar su primera clase. Les aseguro que no se van a arrepentir.


Hasta la próxima.

Yo no bebo medallas: de WineSpectator #1 a una refrescante sangría

Mis queridos cuatro lectores. Esta es una nota breve únicamente para confirmarles lo que ya he dicho en un par de artículos, resaltándolo en mis principios editoriales (los leen aquí): Yo no bebo medallas.

Ayer se nos antojó una refrescante sangría para acompañar una carnita asada. Echamos mano de lo que teníamos: un refresco (o gaseosa) de limón, otro de naranja y... un poco del vino tinto que nos quedaba en una botella abierta previamente.


El resultado fue muy agradable, y con unos hielitos se logró el propósito.


Aquí el detalle es que el vino en cuestión era la cosecha 2022 del mismo vino que en su cosecha 2019 ganó el título de vino # 1 de la prestigiada revista WineSpectator en el año 2022. Pueden dar clic en esta liga para ver que no son mentiras.



Si les interesa conseguirlo en Monterrey, les dejo aquí la liga (dar clic).

¡Fuera corbatas! Esta también fue por ti, Prometeo embotellado.


Hasta la próxima.

sábado, 13 de junio de 2026

Entrega 1 | El tesoro del saber redactar bien


Mis siempre estimados y pacientes cuatro lectores, he vuelto a las andadas. Quiero agradecer el que estén al pendiente de estos artículos, como uno de ustedes me lo hizo saber por WhatsApp.



Los planetas se alinearon de nuevo, afortunadamente, así que llegó la inspiración para comenzar esta serie de entregas acerca de lo que aprendí en el Curso de Gramática y Ortografía que impartió el maestro Marco Mora de Redacción sin Dolor (RSD) (web: redaccionsindolor.com).

Quiero aclarar de una vez que no pretendo ni por asomo explicar todo lo que aprendí, pues sería una falta de respeto hacia la maestra Josefina Estrada y todo su equipo del Instituto Sandro Cohen. Un enorme esfuerzo les ha costado consolidar el proyecto de Redacción sin Dolor. Así que, si desean aprender más, los invito a inscribirse en sus cursos (redaccionsindolor.com/nuestros-cursos) o, cuando menos, comprar sus magníficos libros de texto (redaccionsindolor.com/libros).


Redacción sin Dolor - 7ª edición


Lo que compartiré con ustedes serán joyas que fui descubriendo a lo largo del curso interactivo por Zoom, en mi lectura del libro de texto (el de la imagen de arriba), en las tareas que me tocó redactar (las pueden leer en esta liga) y en las de mis compañeros, así como en el intercambio de mensajes con el maestro Marco Mora. 

Todas esas joyas encontradas —más las que hallaré próximamente— forman, para mí, El tesoro del saber redactar bien.

Dicho lo anterior, empecemos con esta primera entrega.


Joya 1. La meta principal de la redacción

El maestro Sandro Cohen lo dice de manera sencilla: "En toda redacción, la meta principal es la claridad de expresión". En su libro, él dice "[…] la tarea más importante: aprender a redactar con claridad y precisión".

Esta joya está relacionada con la siguiente.


Joya 2. La redacción es un ejercicio de otredad

Antes del curso de RSD, no había escuchado la palabra otredad. ¿Ustedes sí?

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española (DLE), otredad significa condición de ser otro. Dicho de manera sencilla: lo que escribimos va a ser leído por alguien que no somos nosotros; por lo tanto, debemos hacerlo de tal manera que el otro lo entienda sin que tengamos que estar presentes para explicárselo. Es decir: con claridad y precisión.

Ahora, esta joya nos lleva a la siguiente.


Joya 3. ¡No se escribe como se habla!

Hablar y escribir son ejercicios completamente diferentes. La misma Fran Lebowitz lo ha dicho en varias de sus entrevistas cuando le preguntan porqué prefiere hacer sus presentaciones en vivo que escribir otro libro: "Writing is work. Talking is not work". Creo que eso explica claramente la razón por la que abundan quienes graban pódcast y ha disminuido dramáticamente la cantidad de quienes escribimos en blogs.

Cuando estamos hablando frente a una persona que nos está mirando y escuchando, habitualmente hacemos gestos (con la cara, los ojos, las manos, la postura, etcétera) o modificamos nuestro tono de voz para dar a entender el sentido de lo que estamos expresando. Pero no contamos con esas ventajas al escribir. Lo único que tenemos a mano son letras (para formar palabras, frases, oraciones y proposiciones) y signos de puntuación.

Por ejemplo, si yo verbalmente expreso Ya sabes que a mí me encantan los bebés, pero lo hago alargando el sonido de la segunda letra a de la palabra encantan y volteo los ojos hacia arriba, mi interlocutor podría entender que estoy siendo irónico, pues la verdad es que no me gustan en absoluto. 

¿Cómo expresarían ustedes eso mismo mediante la redacción, de manera clara y precisa? Recuerden: quien los está leyendo no está frente a ustedes para verles la cara o escuchar su tono de voz. ¿Ven que no es fácil?


Estas son las joyas del día de hoy. Mas no se preocupen: si Dios, yo y ustedes quieren, muy pronto les compartiré otras más. ¡Son bastantes!


Hasta la próxima.