Hola, mis queridos cuatro lectores. Esta es la segunda entrega de la serie El tesoro del saber redactar bien. Pueden conocer la intención de estos artículos al leer la entrega 1 (dar clic aquí).
Joya 4. Determinar si escribiremos formal o coloquialmente
¿Verdad que no es lo mismo redactar un escrito para solicitar una entrevista de trabajo en una empresa que escribir un mensaje de WhatsApp a un(a) amigo(a) con quien te llevas superbien? Lo primero lo escribiríamos de manera formal (siguiendo lo que los entendidos llaman la norma culta), mientras que lo segundo caería en el terreno de lo coloquial (o informal).
A) Su nuevo automóvil tiene una línea sumamente elegante, a la vez que deportiva, licenciado Ibargüengoitia.
B) Está bien chida tu nave, bato. ¿Tons qué? Vamos a calarla en la carretera. ¿Jalas o te enclochas?
¿Pueden distinguir cuál de esas proposiciones fue redactada de manera formal y cuál de manera coloquial?
Joya 5. La verdad sobre la coma, el punto y coma y el punto
Esta fue una de las joyas más reveladoras, pues desenmascara una regla de puntuación completamente equivocada que ¡todavía se enseña en las escuelas!
A ver si la reconocen, mis atentos lectores. Esa regla dice que la coma representa una pausa; el punto y coma, una pausa más larga; el punto, una pausa aún más larga.
¿Les enseñaron a ustedes esa regla? A mí, sí.
Como ustedes son muy inteligentes, ya se dieron cuenta de que esa regla va en contra de lo mencionado en la joya 3 que aparece en la primera entrega (la leen aquí): hablar y escribir son ejercicios completamente diferentes. ¿Y cuándo hacemos las pausas al comunicarnos? ¡Al hablar! La pausa que se indica en esa regla malamente enseñada en las escuelas es un concepto oral.
¿Se imaginan tener un cronómetro a un lado de nuestra libreta para medir las pausas que queremos se hagan en nuestro escrito? ¡Es ridículo! Tan ridículo como esa regla.
Sin temor a equivocarme, creo que esa mala enseñanza que recibimos es la razón por la que la mayoría tenemos uno de los vicios más comunes de la redacción: el encabalgamiento. Este lo mencionaré posteriormente en otra joya (es una joyota).
Joya 6. Existen 12 usos muy claros de la coma
Me hubiera encantado que mis maestros de primaria me enseñaran cómo usar la coma de manera tan clara y sencilla como lo explica el maestro Sandro Cohen en su libro Redacción sin Dolor.
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| Imprescindible este libro de texto |
Los 12 usos identificados por el maestro Sandro son los siguientes:
- La coma serial
- La coma antes de conjunción
- La coma parentética
- La coma del vocativo
- La coma elíptica
- La coma antes de conjunción adversativa
- La coma discrecional
- La coma de inversión sintáctica
- La coma que evita confusiones
- La coma de la inversión sintáctica con gerundio y participio pasivo
- La coma de la inversión sintáctica tras una oración condicional
- La coma de la inversión sintáctica que es adverbio absoluto
En el libro de texto se explican todos con sus respectivos ejemplos, lo que facilita entenderlos.
Queridos lectores, puedo decirles con total confianza que aprender el uso correcto de la coma te ayuda a saber cuándo debe colocarse y cuándo no. Personalmente, yo las colocaba mal porque creía que debían ir donde yo suponía habría una pausa. ¡Pero no es así! Ahora, si veo que la coma con cumplirá alguno de los usos previamente mencionados sé que esta no debe colocarse.
Mis intrigados cuatro lectores, ¿les gustaría conocer a detalle uno de esos 12 usos? Pues el equipo de Redacción sin Dolor es tan generoso que ha puesto a nuestra disposición una clase gratuita sobre La coma del vocativo. Para acceder a ella deben ir a la siguiente liga y dar clic en el botón que dice Ver Clase Gratis.
redaccionsindolor.com/curso-de-redaccion-sin-dolor
Luego, deben dar clic en el botón Ver lección completa ahora donde, tras registrarse con su correo electrónico o iniciar sesión con una cuenta suya (Apple, Facebook, Google o LinkedIn —vaya, por fin servirá para algo—) podrán tomar esa clase audiovisual gratuita.
Los dejo para que entren a tomar su primera clase. Les aseguro que no se van a arrepentir.
Hasta la próxima.



























