Mis preciados cuatro lectores, tal como les comenté en la nota anterior de las cápsulas del tiempo, he abierto una de ellas y me he encontrado con algo que había quedado olvidado en un rincón de mi memoria, pero que es evidencia innegable que desde niño ya había en mis entrañas un pequeño articulista.
¿Que qué fue lo que encontré? Lo que podría considerarse como mi primer intento serio de publicación, una especie de revista que trataba sobre un tema que me interesaba mucho en mis años infanitiles: los perros.
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Mi primera publicación |
Hago un pequeño paréntesis para comentar que, desde pequeño, crecí rodeado de revistas como la famosísima Selecciones de Reader's Digest, y sin duda eso me influenció.
Volviendo al tema que nos compete, mi primera publicación fue "impresa" en una humilde libreta Scribe de cuadrícula chica, de 50 hojas, en cuya portada pegué unas calcomanías de perros que alguien me regaló y que yo atesoraba. Eran perfectas como preámbulo de lo que se encontraría en el interior de esta "revista".
Por cierto, como yo tenía muy fea letra, le pedí a mi papá que me hiciera el favor de escribir él tanto mi nombre como el título en la portada. Además, usé lo que quedaba de una plantilla de letras autoadheribles que un amigo me regaló, pues su hermana mayor estudiaba arquitectura y se las dio a él. Con eso puse el letrero a media portada que dice "Todo sobre ellos. Los finos y extranjeros". ¿Por qué escribí eso? La verdad, recuerdo que era la única frase que podía formar con las pocas letras que quedaban en la plantilla que me dieron. Si la vida te da limones...
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Mucho collage en su interior |
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Ante la falta de presupuesto, usé lo que encontré |
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Inspirado el muchacho |
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Breve semblanza del Doggy, nuestro perro |
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Recortes de la revista Selecciones |
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Trabajo de investigación |
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La técnica de doble tinta |
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No podía faltar la sección de Espectáculos |
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La sección cultural |
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Y la sección heróica |
Sólo hay 20 artículos en total en esta "revista", siendo el último un simple renglón que dice: "Solovino: murió el 8 de Julio de 1996". El Solovino fue un perro que tuvimos en casa un rato y que, como indica su nombre, llegó solito a la casa, y ahí lo cuidamos.
No sé con exactitud cuándo dejé de publicar en esta "revista", pero al menos puedo notar que en los últimos artículos, como el "Cuadro de Honor" —donde no podía faltar Laika, la perrita soviética—, mi letra había mejorado bastante. Calculo que quizás terminando la secundaria, en 1987, cuando redacté el último artículo y guardé la "revista".
Encontrar esto en mi cápsula del tiempo me hace darme cuenta de que me gusta expresarme por escrito, y así compartir algo que considero valioso, o al menos interesante, con quien tenga la amabilidad de dedicar un poco de su preciado tiempo para leerlo.
Ahora me entiendo más, y comprendo lo que a Gerardo Lammers le intrigaba cuando me entrevistó para la revista del ITESO (la nota la encuentran aquí).
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Ese analista de negocios que menciona Gerardo soy yo |
Y también entiendo mejor el porqué fue para mí como un sueño hecho realidad el que me invitaran a escribir para una revista —impresa y digital—, como fue la revista Vinísfera.
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Vinísfera, año 2 número 8 [2009], página 10 |
¡Wow! Aún con un tostón de años encima uno sigue conociéndose. Quizás porque, en los años mozos, los aceleres de la vida no nos permiten ver con la pausa necesaria las cosas, las experiencias vividas. Pero, si uno tiene suerte, la vida te permite —o te obliga— a desacelerar. Y, si no has perdido tu capacidad de asombro, encuentras en tu tesoro cosas nuevas, como dice el buen libro.
Te encuentras a ti mismo.
Hasta la próxima.
Wow! Que recuerdos amigo. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte, mi estimado Neftalí. ;-)
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