viernes, 29 de agosto de 2025

Mis cápsulas del tiempo

Imagen tomada de Internet.

Mis distinguidos cuatro lectores, sean bienvenidos nuevamente. 

Quizás algunos de ustedes hayan oído el concepto de cápsula del tiempo, pero otros probablemente no. ¿Qué es una cápsula del tiempo? Una cápsula del tiempo es un recipiente, usualmente hermético, que se llena de objetos y mensajes de un período o época específica para ser enterrado o escondido y posteriormente abierto por personas en un futuro lejano. Su propósito es comunicar a las generaciones futuras cómo era la vida, la cultura y la sociedad en el momento en que se hizo dicha cápsula, sirviendo como un depósito histórico de artefactos cotidianos y memorias.

Esta puede contener lo que se desee: cartas (¿qué tal una dirigida a tu "yo" del futuro?), libros, periódicos, fotografías, música, dispositivos, objetos que sean representativos o importantes. Puede ser una cápsula personal o una comunitaria, donde varias personas juntas la preparen.

En mi caso, puedo decir que tengo varias cápsulas del tiempo, pero no están enterradas en mi patio u otro terreno. Más bien, las tengo en mi casa en contenedores de metal y de plástico, y varían en tamaño, siendo desde pequeñas hasta grandes cajas.


Una de mis cápsulas del tiempo

Es un placer sumamente particular abrir una de estas cápsulas y, justo en el momento en que tus ojos se posan en lo que ahí guardas, te embarga una sensación nostálgica y alegre sencillamente indescriptible. Vuelves a ser ese niño que, con sumo cuidado, conservó esa revista, esas secciones de periódico que te llamaron la atención, esos recortes de tu tira cómica favorita, esas cartas postales que llegaron desde el extranjero enviadas por un buen amigo, esos casetes de música o discos de vinilo que atesorabas —y sigues atesorando—, y un larguísimo etcétera.

Esta experiencia te permite reencontrarte, reconocerte en tus aficiones, en tus gustos. Al releerte en tus escritos o admirar con nuevos ojos tus dibujos, te sorprendes de la personita que eras; pareciera que eso lo escribió alguien más, no tú. Pero fuiste tú. Aunque hayan pasado tal vez ya cuatro décadas. Cuánta inocencia.

Si ustedes, mis leales lectores, tienen alguna capsulita del tiempo por ahí guardada —sea del tamaño que sea—, los invito a abrirla y deleitarse con los recuerdos que evoquen de su contenido. 

Yo voy a hacerlo y, con gusto, estaré compartiendo con ustedes algunas cosas que encuentre. Espero ser como ese señor que menciona el buen libro, "que saca de su tesoro cosas viejas y cosas nuevas". Las cosas viejas serán las contenidas en las cápsulas; las cosas nuevas serán las emociones, los recuerdos y, quizás, las lágrimas que broten tras esta aventura.


Hasta la próxima.


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Ahora sí, adelante, Shakespeare.