lunes, 6 de julio de 2026

Una lectura introspectiva | por AmramR.


04 Julio 2026

Una lectura introspectiva

por AmramR.


Creo que todos los entusiastas, intensos, con pensamiento crítico e inmersos en esta modernidad hemos caído en la tentación de discutir sobre algún tema en la caja de comentarios de las redes sociales. Les confieso, con algo de vergüenza, que así fue como inició la intención de redactar este artículo. Me encontraba divagando entre videos cuando vi uno que trataba burdamente el tema del libro Crimen y castigo. Como un lobo que ve a una oveja pequeña cojear no pude contenerme de ir y dar mi preciado y desapercibido punto de vista al respecto, lo que generó más comentarios e interés por parte de los viewers.  Sin más preámbulo, les dejo mi análisis para su enriquecimiento literario.

 

 

08 enero 2025

 «Comprimiéndose los latidos del corazón con una mano, al mismo tiempo que palpaba el hacha una vez más, procedió a subir los peldaños suavemente, con mucho tiento, y aguzando el oído a cada instante».

 

 Crimen y Castigo - Fiódor M. Dostoievski

 

Una historia bastante psicológica dentro de la perspectiva de un criminal. Nuestro protagonista Rodión Raskólnikov es un joven muy inteligente y activo, quien comienza a tener dificultades económicas. Durante la lectura de esta novela, bien redactada y detallada, se nos deja mucho a la interpretación, y así obtenemos respuestas abiertas a varias preguntas: ¿qué lleva a alguien a cometer un crimen?, ¿qué tipo de efectos puede sentir dicha persona luego del acto?, ¿de qué forma se ve afectada? Y, tras leer los razonamientos del criminal, ¿está justificado el acto cometido?

 

Los minutos invertidos en esta inmersiva lectura valen mucho la pena. ¡Esto es literatura! Y si te gustan las historias de crímenes, detectives, psicología, moralidad, humanidad, etcétera, esto es para ti.

 

A continuación, daré mi análisis sobre la obra. Esto probablemente te despierte más el interés y puedas digerir mejor su lectura en un futuro.

 

En la introducción de esta historia encontramos a Raskónikov cometiendo un crimen. Decide matar a una señora de la tercera edad, usurera y amargada (al menos así lo es a los ojos de nuestro querido protagonista). ¿El motivo? Al principio, no hay un motivo muy claro. Rodión es un inteligente estudiante de Derecho. Tiene familia: una madre y una hermana que viven fuera de la ciudad, que lo quieren y que, de tanto en tanto, le mandan rublos (moneda rusa) para que siga viviendo en el departamento en el que se encuentra. Si bien es cierto que «bien» no está, tampoco le va «muy mal». Al menos, para mí, no se encuentra desamparado. Entonces ¿por qué privar de la vida a esta pobre anciana? Veamos. Lo que sigue (y es destacable de la obra) es la enfermedad de Rodión: no existe una causa; solo está enfermo de fiebre, debilidad corporal, delirios, inconsciencia, etcétera.

 

Comienza la investigación del caso de homicidio doble (—¿Dijiste doble? —¡Ah! Sí. ¿Olvidé mencionarlo? Pequeño detalle) y nos presentan a Porfirii Petróvich, un juez muy perspicaz, quien comienza a tener pláticas recurrentes con Rodión, en las cuales logras sentir la incomodidad en las conversaciones; como si Petróvich ya supiera de algo. ¿Realmente sabrá algo con respecto al crimen o solo es mi conciencia herida creyendo que todas las miradas me ven con sospecha?, era lo que básicamente se cuestionaba Raskólnikov. Y es en este momento cuando nos dan la primera pista para todas nuestras preguntas.

 

Rodión tenía una teoría muy buena que él mismo llevó a proyecto, con una motivación excelente, pero, lamentablemente, estaba muy mal enfocado. Porfirii recuerda un ensayo que fue publicado por Rodión en el periódico, en el cual, y a modo de resumen, menciona que existen dos tipos de humanos: los que son perturbados y severamente culpados por sus conciencias y los que no. Los segundos llegan a ser grandes personajes y líderes como Napoleón, que no se tocó el corazón para cumplir con sus deberes y objetivos, tienen agallas y un alma fría. A cuánta gente no asesinó en sus múltiples guerras, sin mencionar la damnificación a las poblaciones europeas que causó, algo que parece no hacerle daño alguno en sus adentros. Para nuestro noble protagonista, este personaje de la Historia es un ejemplo de un gran hombre. ¿Ahora ven mi punto sobre el «enfoque»? Entonces, Rodión quería demostrarse a sí mismo si él tenía las agallas y la fortaleza de «hacer un bien por la comunidad» al despojar de la vida a aquella mujer prestamista y usurera. Se nos da a entender que fue una forma de probarse a sí mismo, de ver cuánto aguantaba su propia conciencia. Y este es el desarrollo que se da a lo largo del libro.



            ¿Por qué digo que estaba mal enfocado? Porque hay un marcado desequilibrio en sus razonamientos, lo cual se muestra en su nublado juicio al creer que está «bien» el acto que cometió. Esta teoría del
«superhombre» para Raskólnikov podría aplicarse a generales en guerra. Pero aun así ¿quién es el hombre para decidir si alguien vive o muere? El hecho de matar a una anciana no haría una diferencia positiva en la comunidad. Esto solo lo hizo por un interés totalmente egoísta: ver si se atrevía a hacerlo. Qué simple, ¿no crees?

 

—Oye, Amram, pero el libro se llama Crimen y castigo. ¿Dónde está el castigo que recibe Rodión?

Bueno, mi querido(a) amigo(a): «Nada condena más a un hombre que su propia conciencia» (eso no lo dice el libro, lo digo yo). Y este es el principal castigo que recibe Rodión. ¿Recuerdas su rara, difícil y eterna enfermedad? Ahí lo tienes. Y la peor parte es que él mismo no era consciente de esto, no quería aceptar su culpabilidad. En sus pensamientos siempre encontramos excusas y evasivas, pero su cuerpo gritaba por alivio, por un castigo de la sociedad; se repudiaba a sí mismo.



            ¿Te has sentido identificado? Probablemente es tu búsqueda de emociones, aventura y nuevas experiencias lo que te hace querer salirte de lo política y moralmente correcto. Probablemente en tu interior quieres probarte de nuevo que eres bueno en algo más, o ver hasta dónde puedes llegar solo por curiosidad o emoción. Probablemente sea simple y sencillamente por ego y orgullo. Entonces, luego de pensar en la acción que pudieras llegar a cometer (o que ya has cometido) tratas de convencerte de que no es tan malo después de todo, cuando, en realidad, estás siendo consumido por la culpa. Y bajan tus ánimos, tu cuerpo expresa lo que el alma siente y tu boca no lo quiere aceptar ni decir. Andas desconcentrado y en la noche piensas más de lo que duermes.

 

Quizás todo lo que buscas en realidad es perdón, alivio y cariño, misericordia. Pero ¿cómo vas a encontrar algo que, inclusive, descartas y te reservas para ti mismo? ¿Cómo encontrar la cura a una enfermedad que dices no tener? Solo nos encontramos en la persecución de malas soluciones a sufrimientos internos que vienen de la soledad, causada por resolver la paradoja de la privación.



Temas que el libro aborda entre líneas. Si llegan a terminar el libro, me dicen qué les pareció.

Gracias por leer. Hasta la próxima.



AmramR.


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Ahora sí, adelante, Shakespeare.