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domingo, 28 de septiembre de 2025

Albarolo Breta | Vinos Shimul | 2014 | México | Tinto | Seco

Mis queridos y muy avant-garde cuatro lectores, confieso que el vino que reseñaré en esta ocasión, desde que leí su nombre me dije a mí mismo: "Tengo que probarlo". Pero que no surja entre ustedes la falsa percepción de que fui hipnotizado por marketing puro y barato. No, de ninguna manera. Si no supiera que detrás de esta botella se encuentra el trabajo de alguien a quien considero un productor confiable, como el ingeniero Álvaro Ptacnik, ni le entraba.

"Ya, bájale, Rafa. Que sea menos. Mucho rollo. ¿Por qué tanto cuento?", quizás pueda pensar alguien poco documentado en el tema del vino —o de la cerveza, cabe decir—. Paso a aclarar que, el vino en cuestión, es característico porque contiene algo de brettanomyces (de ahí parte de su nombre, Breta). ¿Y qué diablos es eso? Pues es una especie de hongo unicelular (levadura) cuya presencia en vino o cerveza se llega a considerar un defecto, un contaminante...

"¡Guácala!", se apresura a exclamar el enófilo amateur. Pero, lo que no sabe, es que la presencia en una ligera cantidad, crea en los vinos unas notas únicas y muy elegantes, inigualables —para nuestro gusto, los aficionados al brett (así le decimos de cariño)—.

¿Y qué sucedió con esta variante del vino emblema de Shimul, el Albarolo? ¿Logró su objetivo de elegancia o causó su ruina por contaminación?

Albarolo Breta 2014


Desde el momento en que abrí este vino, empezó toda una experiencia, mis inquisitivos lectores. Y es que, si recordamos que, como lo dice la etiqueta y nos lo explicó el mismo Ing. Ptacnik (clic para leer la nota), sus vinos no son filtrados ni estabilizados, pues era de esperarse la presencia de sedimentos en este ejemplar de hace 11 años (recuerden que es 2014).

En el corcho mismo —que cuidó con celo el precioso caldo bajo su cuidado, cual fiel guerrero—, como se puede apreciar en la foto, aparecieron unos cristales, los cuales son completamente inocuos (o sea, no hacen daño, son inofensivos). 


Cristales de sedimentos en el corcho de este vino de 11 años

Cuando tenemos un vino con sedimentos lo que corresponde hacer es decantarlo con cuidado, sin sacudir la botella para asegurarse de que los sedimentos se queden en los hombros de la botella. Sí, en las botellas tipo bordalesa, como la de este caso, la parte donde la botella empieza a estrecharse para formar el cuello se le conoce como los hombros de la botella.

Decantando con cuidado el vino

Como lo que me sobran son billetes (Not!), uso un decantador reciclado de una botella del otrora famoso y hoy extinto Padre Kino (ver imagen). ¡Ejte decantador no lo tiene ni Riedel!

Y, de esta manera, tenemos la mayor parte del líquido en el decantador, listo para ser servido.

Vino decantado, listo para disfrutarse

Aclaro que es la mayoría el líquido porque, como se podrán imaginar, en la botella permanece vino que ya no podemos verter pues los sedimentos se transferirían también, y eso es lo que queremos evitar precisamente.


Pero no se quedó ahí para siempre...

Ahora sí, ya podemos proceder con la nota de cata en toda regla.
  • Vino: Albarolo Breta
  • Cosecha: 2014
  • Productor: Vinos Shimul (shimul.net)
  • País: México
  • Región: Valle de Guadalupe, Baja California
  • Uvas: 100% nebbiolo
  • % alcohol: 13.8
  • Comentarios: No filtrado, no estabilizado. 
  • Precio: $600.00 pesos mexicanos (directamente con el productor)
  • Volumen: 750 ml
  • Calificación Precio/Calidad: ***** (5 de 5)
  • Disfrutado el día: 26 de septiembre de 2025

Vista del Albarolo Breta 2014

En vista, este vino es de un profundo color rojo granate. Me llamó particularmente la atención el aro acuoso alrededor de la orilla del vino, cuyo grosor yo esperaría fuera más corto por la edad del vino, pero parece que las botellas de esta cosecha aún pueden ser guardadas por más tiempo sin problema.

La nariz del vino era lo más esperado por mí, y cuando la examinamos Elsa y yo, tras una profunda aspiración... ¡Wow! ¡Ahí está la brett! ¡Me encantaaaaa! 

Si quisiera tratar de explicar cómo es el aroma, sin duda usaría la misma expresión de Elsa: "Huele como a petróleo". Pero es una sobresimplificación, la verdad. El aroma de la brett, para mi gusto, cuando es en la cantidad correcta, da mucha elegancia, y no es molesto.
Pero no predominó únicamente la brett, sino que se integró con los  aromas a frutos rojos, el cuero, la grasa (como de chorizo), el tabaco, la vainilla. 

En boca, impresionante: de cuerpo medio, con una acidez buenísima y taninos suaves, presentaba un final muy muy largo. El alcohol se sentía en su justa medida.

Todo perfecto.

Esta vez, este vinito acompañó una tabla de quesos con un dip de receta secreta de Elsa, y su versión de papas bravas que quedaron muy bien.

El acompañamiento de esta ocasión

Este vino me pareció excepcional, por lo que le doy 5 de 5 estrellas en mi Relación Precio Calidad (RPC).


Ah, ¿y qué onda con los sedimentos? Bueno, pues únicamente para fines didácticos —¡hic!— es que servimos el resto del vino en una copa para mostrarles a qué nos referimos.

Botella con sedimentos


Sedimentos dispersos en el vino


Los sedimentos solos

¿Hacen daño los sedimentos si nos lo tomamos o los comemos? No, para nada. De hecho, contrario a lo que pudiera parecer, no tienen un sabor marcado, más bien no saben a nada. Pero la sensación no es agradable cuando los bebes. Se sienten como granos de arena, como azúcar que no se disolvió bien. Por eso, es preferible seguir el proceso de decantación para que la experiencia de beber el vino sea más placentera.


Seguro que a mi estimado Eslem Torres, maestro cervecero, le causará curiosidad este artículo. No creo que él quiera la presencia de brett en sus cervezas. O quién sabe...

Hasta la próxima.

miércoles, 16 de abril de 2025

"No filtrado, no estabilizado" | Breve explicación del Ing. Álvaro Ptacnik

Mis siempre curiosos cuatro lectores, les cuento que en fechas recientes recibí un cargamento de vino mexicano de la bodega Vinos Shimul, del Ing. Álvaro Ptacnik (ya mencionado en este blog en la nota de esta liga). Son vinos que entre unos amigos y yo encargamos directamente hasta Ensenada, dado que, por el momento, no hay quien los distribuya aquí en Monterrey. Esperemos esto se resuelva pronto.

Pues bueno,  la razón de este artículo de hoy es porque, al mirar la contraetiqueta de algunos de los vinos Shimul —algunos, no todos—, encuentro la leyenda que resalto en la imagen de abajo y  dice "No filtrado, no estabilizado".

Contraetiquetas de un par de vinos Shimul
Uno indica que no está filtrado ni estabilizado y el otro no dice eso.

Me queda claro que el filtrado y la estabilización son un par de procedimientos estándar de la industria del vino; pero me surgió la duda, pues conociendo al ingeniero Álvaro, tiene que haber una razón de mucho peso para que quiera que algunos de sus vinos no pasen por estos procesos, como lo hacen las bodegas grandes.

Así que, curioso que es uno, y aprovechando la confianza dada por el Ing. Ptacnik, le pregunté sobre qué se gana o qué se pierde al embotellar vinos, como los suyos, sin filtrar ni estabilizar. Y dado que él me autorizó a compartirles el audio de la explicación, nomás denle play aquí abajo.

Aclaración: 

Que conste que esto fue una plática improvisada y casual; no es parte de una ponencia, eh.


Gracias al ingeniero Álvaro, porque sí nos deja claro con su explicación que, esos vinos que no fueron filtrados ni estabilizados, van a presentar unas características en aromas y sabores que de otra manera se hubieran disminuido o hasta perdido. Será un agasajo identificarlas.


Bueno, pues en próximas fechas aparecerán en este su blog de confianza las reseñas de estos vinos del escuadrón Shimul recién llegados.


¡Ay, papá!

Hasta la próxima.



viernes, 14 de marzo de 2025

Álvaro Ptacnik y vinos Shimul: 35 intensos años de amor por el vino mexicano...¡y los que faltan!

Álvaro Ptacnik orgulloso de sus vinos
(Foto tomada de Facebook)

Mis siempre fieles cuatro lectores, difícilmente un verdadero amante del vino mexicano desconoce el nombre de este alegre y amable ingeniero agrónomo que incursionó con todo en la vitivinicultura de Ensenada: Álvaro Ptacnik. 

Nota al pie de página: el apellido correcto es Ptacnik, no Ptanick o Patnick como me ha tocado verlo en algunas publicaciones impresas y digitales.

Álvaro comenzó a trabajar en vinos L.A Cetto, luego en vinos Domecq, y su actividad como ingeniero agrónomo lo llevó al Valle de Guadalupe donde creó su vinícola: vinos Shimul (shimul.net).

En una entrevista que Álvaro dio hace un tiempo, explicó que Shimul nació con el acercamiento que tuvo en el Valle de Guadalupe. "En 1990 hacemos nuestra primera cosecha, sin embargo, para esas fechas aún no lo comercializábamos, sólo era un proyecto que elaborábamos para el consumo personal y de varios amigos; y gracias a la gran demanda que tuvimos, comenzamos a verlo como un negocio", comentó.

¿Que si Álvaro le tiene cariño al Valle y a sus colegas? Él mismo responde: "Afortunadamente, Shimul siempre ha sido apoyada por los demás productores de las vinícolas". Para muestra un botón, y en esa entrevista habló de cómo el primer lugar donde pudo ir a jugar con la elaboración de sus propios vinos fue en Bodegas de Santo Tomás.

Si hay algo que siempre ha buscado Álvaro es lograr en Baja California —el área vinícola de México con las mejores condiciones para esta actividad— el apoyo que se está dando en otra áreas del país donde se produce vino, lo que, sin duda, beneficiaría a los productores, pero a nosotros los consumidores también.

Pero bueno, dejémosles los asuntos políticos a los que no saben, digo, a los que saben de eso.

En la propia página de vinos Shimul (shimul.net), viene el significado del nombre, el cual reproduzco a continuación:


La palabra SHIMUL es un término YUMANO (lengua madre o tronco lingüístico común de todos los grupos indígenas del sur de California, parte de Arizona y norte de la península de Baja California) se refiere a la forma de organización social y se traduce como Clan o Grupo.


Esto nos deja claro lo importante que es para Álvaro formar una familia, un clan, un grupo que sea fuerte. Familias fuertes producen sociedades fuertes.


¡Bien por Álvaro y su familia! Eso es lo que se necesita para fomentar el vino mexicano.

Esta semana recibí un correo de él, pues supo que ya andamos de vuelta.


Tras echar una sabrosa plática telefónica —qué padre hubiera sido que fuera en persona con una copita en mano, caray—,  acordó enviarme un artículo de un blog que conozco desde hace tiempo llamado Copas y Corchos, de José Sandoval —aka Dr. Salsa—, del cual aquí les comparto la liga. Si el inge lo recomienda, lo leemos.


Platicamos de la dificultad para conseguir sus vinos en Monterrey, pero eso dará para otro artículo —próximamente—, pero él se comprometió a decirle a su hija Miren, quien le apoya en este proyecto, que me contactaría vía Whatsapp para pasarme la lista de precios, a fin de poder hacerle mi pedido.

Y, a su vez, Miren ya me autorizó a compartirla con ustedes, aclarando que son los precios vigentes al día de hoy 14 de marzo de 2025. Como no sé cuando vayan ustedes a leer este artículo (en algunos meses o años), quizás haya cambiado el precio para entonces, así que se pueden poner en contacto con ellos. Más abajo pondré cómo los pueden contactar. Por lo pronto, la lista de precio al público es la siguiente.



De una vez aclaro que yo no recibo ni un quinto por promocionar, ni estos vinos ni ningunos otros. Algunos dirán que soy un tonto por no sacar raja, pero yo me mantengo fiel a mis principios editoriales (aquí los leen por si nos los recuerdan).

Mi integridad y franqueza de expresión son más valiosas para mí.


Lo que sucede es que me da coraje que habiendo tan buenos vinos en México —como estos en cuestión y otros más que conozco—, no haya ni la promoción suficiente ni los medios que nos faciliten conseguirlos. Nos estamos perdiendo de grandes cosas, caramba.


De los vinos de Álvaro, he tenido la fortuna de probar Albarolo —su vino insignia, sin duda—, Yumano, Shimul 440, Kórima y Vino de Bruma (este es dulzón, para quienes cuyo paladar gusta de este sabor).


Pueden contactar a vinos Shimul por estos medios:


Yo no sé ustedes, pero yo ya ando organizando una vaquita con mis amigos amantes del vino, para mandar pedir algunos de los vinos de Álvaro y compartir con ellos la experiencia de probar vino de su tierra. 

Eso y repartir el costo del flete, claro. Recuerden que somos regios. ;-)


¡Muchas felicidades estimado Álvaro Ptacnik y familia! Que vengan muchos años y vinos más. 

Y gracias por todo el esfuerzo que haces —y que muchos ni saben— por elevar la calidad del vino mexicano.

Un abrazo desde Monterrey.

Elsa y yo con el Ing. Álvaro Ptacnik
Fiesta del Ejido El Porvenir, Ensenada
14 de agosto de 2008

Hasta la próxima.