El
tema de los sinónimos es, sin duda, de lo más fácil de entender en nuestras
primeras clases de español: son palabras o expresiones que, respecto de otras, tienen
el mismo significado o muy parecido. Mas esa última parte de la
definición, tomada del Diccionario de la Lengua Española (DLE), es la que
dificulta el asunto, pues indica que los sinónimos no son siempre
intercambiables, sino que dependerá mucho del contexto. Esto lleva a clasificarlos
como absolutos y relativos.
Respecto
a los sinónimos absolutos, aquellos que siempre mantienen el mismo significado sin
importar la situación o el entorno, se dice que casi no existen. Algunos
ejemplos son abecedario y alfabeto, alberca y piscina,
odontólogo y dentista. ¿Acaso las palabras congestionamiento
y embotellamiento no son ejemplos también? En México, al menos de manera
coloquial, podríamos con la última referirnos a una larga noche de copas con
los amigos (que es un contexto más divertido que el original).
Debido
a lo anterior, en realidad, son sinónimos relativos. Estos predominan en el
lenguaje y en los diccionarios. En el DLE, por ejemplo, una de las
acepciones de la palabra mujer indica que puede ser sinónimo de esposa.
Digamos que estoy presentando a mi esposa a algunas personas; yo podría decir Ella
es mi esposa o Ella es mi mujer. Para este caso, sería lo mismo y se
entendería sin mayor problema. Pero ¿se imaginan un formulario a llenar con datos
personales en que en el apartado para indicar el sexo de la persona las
opciones fueran Hombre o Esposa (en vez de Mujer)? Estaría
totalmente fuera de lugar.
Aprovechando
que estamos tratando este tema, quiero poner sobre la mesa dos pares de
sinónimos más. El primero es costoso y caro. Costoso
significa, según el DLE, que cuesta mucho o tiene el precio alto. Por su
parte, caro es algo que tiene un precio alto —al igual que costoso—
o más alto de lo normal. Y esto último es lo que lleva a muchas personas a usar
el adjetivo caro para referirse a artículos que están —de acuerdo con su
opinión— sobrevalorados: pagas más de lo que en realidad valen. Así pues, usualmente
te corrigen con frases como No, tal producto no es caro; es costoso
cuando el objeto en cuestión tiene —de nuevo, según su opinión— un precio
justo.
El
segundo par de sinónimos es adorar y venerar. Nuevamente, en el DLE
encontramos la indicación de que lo son, pero no en todos los contextos. Las
acepciones de ambas palabras que más se asemejan dicen que adorar es «Reverenciar
o rendir culto a alguien o algo que se considera de naturaleza divina o
relacionado con ella», mientras que venerar es «Respetar en sumo grado a
alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que
representa o recuerda». En consecuencia, a muchos cuya doctrina se basa en la
adoración únicamente de Dios no les duele la conciencia al venerar a otros
personajes ilustres de su religión.
Finalmente,
cabe mencionar que algunas palabras se han convertido en sinónimos a fuerza de
uso por parte de los hablantes. Un ejemplo sumamente claro en México es el del
verbo ocupar. Mientras que en el DLE no existe alguna acepción (o
indicación explícita) que sugiera que puede ser sinónimo de los verbos usar o
utilizar, el Diccionario del Español de México (DEM) ya registra
una acepción que dice lo siguiente: «Utilizar algo o emplear a alguien para
hacer alguna cosa». Vox populi, vox Dei.
Hasta la próxima.

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Ahora sí, adelante, Shakespeare.