miércoles, 20 de mayo de 2026

“¿Eres o te pareces?”: Sinónimos absolutos y relativos | por Rafa Ibarra


El tema de los sinónimos es, sin duda, de lo más fácil de entender en nuestras primeras clases de español: son palabras o expresiones que, respecto de otras, tienen el mismo significado o muy parecido. Mas esa última parte de la definición, tomada del Diccionario de la Lengua Española (DLE), es la que dificulta el asunto, pues indica que los sinónimos no son siempre intercambiables, sino que dependerá mucho del contexto. Esto lleva a clasificarlos como absolutos y relativos.

Respecto a los sinónimos absolutos, aquellos que siempre mantienen el mismo significado sin importar la situación o el entorno, se dice que casi no existen. Algunos ejemplos son abecedario y alfabeto, alberca y piscina, odontólogo y dentista. ¿Acaso las palabras congestionamiento y embotellamiento no son ejemplos también? En México, al menos de manera coloquial, podríamos con la última referirnos a una larga noche de copas con los amigos (que es un contexto más divertido que el original).

Debido a lo anterior, en realidad, son sinónimos relativos. Estos predominan en el lenguaje y en los diccionarios. En el DLE, por ejemplo, una de las acepciones de la palabra mujer indica que puede ser sinónimo de esposa. Digamos que estoy presentando a mi esposa a algunas personas; yo podría decir Ella es mi esposa o Ella es mi mujer. Para este caso, sería lo mismo y se entendería sin mayor problema. Pero ¿se imaginan un formulario a llenar con datos personales en que en el apartado para indicar el sexo de la persona las opciones fueran Hombre o Esposa (en vez de Mujer)? Estaría totalmente fuera de lugar.

Aprovechando que estamos tratando este tema, quiero poner sobre la mesa dos pares de sinónimos más. El primero es costoso y caro. Costoso significa, según el DLE, que cuesta mucho o tiene el precio alto. Por su parte, caro es algo que tiene un precio alto —al igual que costoso— o más alto de lo normal. Y esto último es lo que lleva a muchas personas a usar el adjetivo caro para referirse a artículos que están —de acuerdo con su opinión— sobrevalorados: pagas más de lo que en realidad valen. Así pues, usualmente te corrigen con frases como No, tal producto no es caro; es costoso cuando el objeto en cuestión tiene —de nuevo, según su opinión— un precio justo.

El segundo par de sinónimos es adorar y venerar. Nuevamente, en el DLE encontramos la indicación de que lo son, pero no en todos los contextos. Las acepciones de ambas palabras que más se asemejan dicen que adorar es «Reverenciar o rendir culto a alguien o algo que se considera de naturaleza divina o relacionado con ella», mientras que venerar es «Respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda». En consecuencia, a muchos cuya doctrina se basa en la adoración únicamente de Dios no les duele la conciencia al venerar a otros personajes ilustres de su religión.

Finalmente, cabe mencionar que algunas palabras se han convertido en sinónimos a fuerza de uso por parte de los hablantes. Un ejemplo sumamente claro en México es el del verbo ocupar. Mientras que en el DLE no existe alguna acepción (o indicación explícita) que sugiera que puede ser sinónimo de los verbos usar o utilizar, el Diccionario del Español de México (DEM) ya registra una acepción que dice lo siguiente: «Utilizar algo o emplear a alguien para hacer alguna cosa». Vox populi, vox Dei.


Hasta la próxima.

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Ahora sí, adelante, Shakespeare.