Tarde pero sin sueño. Por fin, estoy publicando la reseña de una de las mejores cervezas que he probado: Salvator, elaborada por la cervecería alemana Paulaner.
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| Todo un agasajo cervecero |
Si recuerdan, mis siempre pacientes cuatro lectores, hace algunas semanas publiqué La leyenda de Athör, escrita por el ajonjolí de todos los moles blogueros: Eslem Torres. Ese artículo hace referencia precisamente a la cerveza que nos concierne el día de hoy. Si no lo han leído, pueden dar clic en esta liga para hacerlo.
Este blog es educativo y de entretenimiento. No fomentamos el consumo excesivo de alcohol.
Sin mayor preámbulo, pasemos a la nota que Elsa y yo tomamos al disfrutar de esta deliciosa cerveza.
- Cerveza: Salvator
- Cervecería: Paulaner [Web: paulaner.com]
- Procedencia: Alemania
- Estilo: Doppelbock
- Disponibilidad: todo el año (si la encuentras)
- Alcohol por volumen (ABV): 7.9
- Unidades int. de amargor (IBU): (?)
- Servida desde: botella
- Cantidad: 330 mL
- Vaso utilizado: Pinta
- Temperatura de servicio: 6 a 10°C
- Recomendable: Sí
- Disfrutada el día: 25 de abril de 2026
Empezando por la apariencia, la espuma (el giste) era grande y cremosa, de color beige. Permaneció por buen tiempo en el vaso, lo que nos dejó disfrutar de un excelente encaje alrededor de este. El cuerpo de la cerveza se notaba turbio y de color café rojizo.
Es una cerveza muy aromática; resaltan notas originadas por la malta: melaza, caramelo y paja. El lúpulo se percibe por una nota herbal; la levadura, por aroma a masa para pan.
En la boca, se siente el cuerpo pleno de esta magnífica cerveza, con una textura gruesa y cremosa. La carbonatación se mantiene vivaz, excelente. Tras pasar el trago, el final da un gusto amargo, equilibrando los sabores muy bien.
Sin duda, esta es una de mis cervezas favoritas. Por eso, agradezco doblemente a mi querido amigo Kike que la compró a un importador de Guadalajara y me regaló un par de botellas: una para Elsa y otra para mí. ¡Qué agasajo, mi bro! ¡Gracias totales!
¡Ah! Se me olvidaba decirles que este estilo cervecero, el Doppelbock, es de los que pueden guardarse por muchos años antes de beberse, e incluso mejoran con el tiempo.
Si llegan a ver esta cerveza (antes se podía conseguir con más facilidad en Monterrey), cómprenla y pruébenla. Les aseguro que no los decepcionará nunca.


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Ahora sí, adelante, Shakespeare.