En la migración de mi edad
por Ernesto Clemenza
Eras el destello que provocó la estrella más brillante que jamás vi…
Me diste el sí y el infinito quedó corto de todas las cosas que había debajo del sol…
Me regresaste la luz, y ahora ya te fuiste.
Te veía ir y venir cada día más grande, cada día más hermosa, divina…
Eres la envidia de todos los tulipanes que ya se marchitaron, los que están naciendo y los que están por venir…
Eres el cielo que tenía luz.
Fuiste los más hermosos de mis años…
Yo estaba contentísimo, pero te me fuiste, emigraste…
Tu ausencia precede al final de la vida que conocí. Incierto, incalculable…
Eres la ecuación que jamás calculé…
Tu ausencia es la llaga que intento sopesar.
Eres la estrella fugaz que me regaló calor y que, de pronto, me privó de el…

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Ahora sí, adelante, Shakespeare.