domingo, 30 de agosto de 2026

Olvidaron cómo leer

Mis apreciados cuatro lectores, después de esforzarme por mejorar en la redacción de mis escritos, ya sea al tomar cursos interactivos de Redacción Sin Dolor, leer libros del maestro Sandro Cohen y hacer mis tareas con el deseo de superarme, es frustrante darme cuenta de que el problema de comunicación con las personas a quienes dirijo mis textos es uno solo: no saben leer. Punto.

Quizá también alguno de ustedes haya vivido esta experiencia: envías a alguna o algunas personas un correo electrónico con un documento adjunto y, al poco tiempo, recibes en tu bandeja de entrada un correo de alguno de los destinatarios haciéndote una pregunta cuya respuesta se encuentra clara y explícitamente descrita en el cuerpo del correo o en el documento que lo acompaña.


¿De qué sirve esforzarse para que el mensaje sea claro y preciso, respetando las reglas de ortografía, gramática, sintaxis y puntuación, si la gente no sabe leer?

Y encima de todo, hay que aguantarse las ganas de responder con un merecidísimo «como te dije en el email, líneas abajo…».

Ganas no faltan

Por supuesto, cuando digo no saben leer me refiero específicamente al objetivo final del desarrollo de la habilidad lectora: que quien lee entienda, recuerde e interprete lo que dice el texto. Dicho en dos palabras: comprensión lectora.

Hace poco releí un artículo del diario El País titulado La generación alfa no llama, no escribe ‘emails’ y juega con la ortografía: “La regla es la pereza”, que habla de la generación de los nacidos entre 2010 y 2025 cuyos mensajes rondan la calle de la amargura. Este es un ejemplo real de una conversación citada en ese artículo: 

As hablado con tu padre??

Le e dicho q si me d jan ir

I que te a dicho ??

No e abalo con mi padre

¿Y saben qué es lo peor? ¡Que entre ellos se entienden! ¡Qué demonios!

Obviamente, no les pidas a estos Alfa leer un texto «largo» (como de 2 páginas), porque ni lo van a intentar. 

Pero en mi caso, no me dirijo a personas de esa generación ni de la Z; normalmente, mi audiencia se forma de Boomers, generación X y milenials. ¿Cómo es que no leen bien, es decir, no comprenden lo que leen?

Voy a pecar de optimista y decir que estoy seguro de que sí les enseñaron a leer en la escuela, pues no pertenecen a las generaciones donde puedes aprobar el año escolar aun y cuando repruebes (o suspendas) materias, como sucede ahora.

Más bien, creo que su capacidad de atención se ha debilitado debido al uso de las redes sociales. La misma psiquiatra Marián Rojas Estapé lo ha dicho y escrito: estamos viviendo una crisis de atención provocada por el consumo de contenido rápido y videos breves, lo cual genera un rechazo de la profundidad y, por el otro lado, se abraza con agrado la superficialidad. Como la gente ya no hace lectura profunda, no entrena su cerebro para el largo plazo. 

Debido a lo anterior, la gente puede creer que leyó un correo o un documento, pero lo que hizo en realidad fue un rápido escaneo superficial de la información. No profundizó. Y piensa que ya lo leyó. Háganme el favor.

Pero no desesperemos ni claudiquemos, mis aguerridos lectores, en nuestro empeño por mejorar nuestras habilidades de redacción. Que las preguntas impertinentes (porque lo son) no nos desanimen, y no cejemos en nuestro empeño por ser mejores redactores. Más bien, haciendo una paráfrasis: «Perdónalos, porque no saben lo que hacen».

Hasta la próxima.

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Ahora sí, adelante, Shakespeare.