viernes, 21 de agosto de 2026

«Cómo Convertirse En Un…


A quienes nos encanta el humor inteligente, admiramos la manera en que algunos comediantes (como lo hizo el icónico George Carlin) lo usan como un vehículo para revelar verdades incómodas y motivar a sus audiencias a cuestionarse cosas (pensamiento crítico) que la mayoría prefiere ignorar.

Un muy buen ejemplo de lo anterior es la docuserie de Peter Dinklage (en Netflix), en la que, haciendo un excelente uso de la ironía, nos presenta un «manual» con las tácticas que se deben seguir para convertirse en el líder de un culto. En inglés, la serie se titula How to Become a Cult Leader; en español le pusieron Cómo se convirtieron en líderes de sectas.

Cartel oficial

Dar clic en play para ver el tráiler.

Claro que la burla fina y disimulada únicamente es el hecho de presentar esta docuserie como videos de capacitación para crear tu propio culto, pues todo el contenido y cada una de las tácticas explicadas están basadas en realidades halladas por varias personas estudiosas del tema de los cultos, también llamadas «sectas destructivas». 

En este documento audiovisual de Netflix se incluye a seis líderes de cultos (o «sectas destructivas») que dejaron huella en la historia de Estados Unidos: (1) Charles Manson, líder de "The Manson Family"), (2) Jim Jones, fundador de "People's Temple", (3) Jaime Gomez, fundador de la comuna "Buddhafield", (4) Marshall Applewhite, líder de "Heaven's Gate", (5) Shoko Asahara, fundador del culto "Aum Shinrikyo", y (6) Sun Myung Moon, quien transformó la "Iglesia de la Unificación". Además, menciona al menos a otros tres líderes de cultos famosos (y no por buenas razones): David Koresh, líder de "Branch Davidians" (en Waco, Texas), Warren Jeffs, líder actual de la "Fundamentalist Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints" o FLDS, y Bhagwan Shree Rajneesh (Osho), líder del "Movimiento Rajneesh".

Manson, Jones, Applewhite, Asahara, Koresh: todos se llevaron a cuesta muchos muertitos debido al culto que desarrollaron y esparcieron. 

Un recordatorio de lo único que debían hacer en la FLDS: «Reza y obedece»

Como punto y aparte, quiero mencionar que en Netflix y Hulu hay también interesantes docuseries individuales de estos líderes mencionados. Vale la pena echarles un ojo.

Regresando a la docuserie que nos atañe, les diré que sorprende escuchar de primera mano los testimonios recabados que incluyen a investigadores, antiguos miembros (algunos, realmente son sobrevivientes), autoridades, etcétera. 

Dependiendo de la táctica que el «manual» presenta, se explica la manera en que estos líderes la llevaron a la práctica. Algunas de estas tácticas fueron aplicadas por la mayoría de ellos; otras, por pocos o solo uno.

Ejemplo de una de las tácticas explicadas


Personalmente, hubo algunas tácticas y sus consecuencias que me llamaron más la atención; a estas me voy a abocar en el resto de este artículo.


1. Love bombing. Consiste en recibir a los interesados que se acercan al culto con tanto amor y atención (algo que no reciben en otra parte) que piensen que han llegado al lugar indicado.

2. Hacer que dediquen más y más tiempo a las actividades del culto. Una experta mencionó que ella siempre dice (en tono de broma) que si quieres contratar a una persona muy trabajadora, que busques a un exmiembro de un culto porque ellos están acostumbrados a trabajar por muchas horas y muy duro (y hasta gratis). En psicología, es una verdad que cuanto más tiempo y esfuerzo dedicamos los humanos a algo, nos involucramos emocionalmente mucho más.

3. Hacer que trabajen gratis, para bien del culto. El caso que realmente me sorprendió fue el del líder Jaime Gomez que pidió que se le construyera un teatro, y sus seguidores lo hicieron. ¿Con cuál dinero? Con sus propias contribuciones. ¿Con cuáles trabajadores? Ellos mismos. En un documental aparte, se explica que Warren Jeffs (de la FLDS) mandó construir un mega templo en medio de la nada, y los trabajadores eran los mismos miembros de su culto. La mitad del costo de una construcción es la mano de obra, así que hasta se ahorraron dinero estos líderes. Dinero que ellos no habían puesto, claro.

4. Más miembros, más dinero. Lo que mueve a estas organizaciones es el dinero, y para eso necesitan que entre más gente. Algunas, como la FLDS, llegan al grado de hacer que los miembros le cedan a la organización sus negocios (las ganancias) y hasta sus propiedades, como sus casas. 

5. Demandar perfección. Para alcanzar la vida eterna (o el premio con que cada líder atraiga a sus seguidores), se establecen unas reglas inalcanzables. Como la pureza es imposible, los miembros se sienten constantemente avergonzados porque no son perfectos. De esa manera, hacen que la gente se mantenga leal al grupo.

6. Recompensar la obediencia y castigar el cuestionamiento de las reglas. La total sumisión es súper importante para los líderes de estos cultos, por lo que cualquier disención en algo que diga el líder se considera como «una fe débil», y hasta como oponerse a este. ¿Se acuerdan de la foto de arriba con la frase "Pray and obey", en un edificio de la FLDS? A eso desean que se reduzca el "pensamiento" del seguidor.

Alguna exmiembro llegó a decir que realmente no te quieren por quien eres, sino porque eres obediente: deja de serlo y pierdes el amor de la organización.

7. El mayor castigo: el ostracismo (shunning, en inglés). Un ejemplo me impactó mucho: Warren Jeffs, líder de la FLDS (ver vídeo aquí), estableció que cuando un miembro dejaba voluntaria o involuntariamente (es decir, lo expulsaban) la organización, sus familiares debían evitar cualquier contacto con este y nunca más volver a hablarle. Imaginen lo difícil que era para quienes habían nacido dentro de esa organización y no conocían nada más. Devastador. Los psicólogos especialistas en sectas señalan que esta orden ataca la necesidad biológica humana de pertenencia. Por eso, al saber que perderán su empleo (si este depende de la organización), su casa y a toda su familia de la noche a la mañana, los miembros prefieren autocensurar sus dudas y permanecer en el grupo por mero instinto de supervivencia emocional. Comprensible.

8. Mientras menos conozcan del mundo, mejor. El caso de la FLDS es impactante porque el líder les controlaba lo que podían leer, la música que podían escuchar, con quienes podían casarse, la manera de vestir en las mujeres... ¡hasta había para ellas unos cuantos peinados permitidos! No tenían televisiones tampoco. Es más: no sabían no quien era el presidente de Estados Unidos, el país en que vivían. Los expertos dicen que para controlar la mente de estas personas, debes controlar sus acciones (lo que pueden y no pueden hacer).

9. Cuando la cosa se pone difícil...¡usa el Fin del Mundo a tu favor! Cuando hay algún tipo de peligro inminente (el fin del mundo, una nave espacial que viene tras un cometa para «ir al cielo», etcétera) es más fácil controlar a los miembros, como algunos de esos líderes hicieron. ¿La razón? No te van a cuestionar  nada dado que todo se va a acabar. Además, si acaso alguien tuviera una duda al respecto, podrían también preguntarse: ¿y si tienen razón? Ese miedo los puede hacer que no se salgan del redil mental.

10. Silenciar la duda. Una experta dice que las creencias de los cultos son como los castillos de naipes: si quitas una pieza (desacreditas una idea o enseñanza), todo lo demás cae por sí solo. Por eso, es muy importante anular cualquier pensamiento crítico. Para eso, los líderes de cultos (o «sectas destructivas») establecen, enseñan y usan algo llamado "Thought-terminating cliché", o un cliché que corta el pensamiento. Algunos ejemplos: «Son mentiras de los medios de comunicación. No puedes confiar en ellos», «No dejes que te domine el miedo», «Si estás cuestionando esto, necesitas trabajar más en tu fe», «Quizás no tomas en serio la Iluminación», etcétera. Estas frases las repiten una y otra vez  para que funcionen como una cámara de eco en la cabeza de cada miembro, de tal manera que se autocensuren y se digan a sí mismo esas frases antes de que les surja de nuevo la duda.

11. Denunciar a los que duden del líder. Uy, el caso del líder Shoko Asahara, que tenía a sus más fieles allegados que le informaban sobre los que dudaban de él (y a quienes terminó mandando a matar) es terrible. Quienes quieren congraciarse con los dirigentes, siempre tratarán de ganarse puntos con estos denunciando aún a sus «amigos». Y lo harán creyendo que es por el bien de la organización.

12. Hubo gente muy inteligente que se integró a estos cultos. Científicos (como el que desarolló el gas sarín para el ataque mortal al tren de Tokio [leer la nota aquí] ordenado por el líder Shoko Asahara), ingenieros, inventores, empresarios y muchas personas inteligentes se integraron a algunos de estos cultos (o «sectas destructivas»), por lo que no se puede decir que a estos solo se les unen personas tontas, perdedoras o débiles. Los mismos líderes saben que los momentos propicios para reclutar a sus miembros es cuando pasan por alguna transición o vulnerabilidad (la muerte de un ser querido, algún duelo particular, crisis existenciales, rupturas emocionales). Es decir, cuando cambian sus circunstancias. Los expertos tienen bien claro además que las técnicas de reclutamiento, por sencillas que parezcan, tienen un transfondo sofisticado que apela a la naturaleza humana y sus necesidades de pertenencia, propósito y comunidad. ¿Quién no quiere sentirse bienvenido, además de amado y respetado?

La frase final de una mujer que sobrevivió al culto de Jim Jones (donde murieron 918 personas en un falso suicidio, pues la evidencia mostró que fue más bien una masacre [ver el tráiler en esta liga] ordenada por el mismo Jones), deja muy claro este último punto: 

«Para aquel de ustedes que piensa que nunca podría formar parte de un culto: tú eres el tipo de persona que ellos (los líderes de culto) estan esperando».


A veces, así es el mundo…

Hasta la próxima.

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