sábado, 10 de octubre de 2026

Culto al cemento

Permítaseme, os suplico, oh, siempre benévolos lectores, parafrasear al gran Jorge Ibargüengoitia (soy su fan) en su libro Estas ruinas que ves y decir que los citadinos confunden lo grandioso con lo grandote.

Foto de Pixnio

Específicamente, en Monterrey y su área metropolitana han comenzado a aparecer grandes edificios en diversos lugares, como hongos después de una prolongada lluvia. De hecho, el edificio más alto de Latinoamérica se está construyendo en Monterrey, muy cerca de las oficinas de la empresa donde trabajo.

A esto yo lo llamo el «Culto al cemento», con su sempiterno ritual de trasladar la piedra caliza de las montañas (el Cerro del Topo Chico, el Cerro de las Mitras, la Sierra del Fraile y la Sierra Madre Oriental) hacia la ciudad. Pobres cerros, tienen más agujeros que los calzones de un faquir.

Es cierto que a Monterrey se le conoce con el apelativo de La Ciudad de las Montañas, pero desde algunos lugares estas ya no se pueden apreciar con la misma facilidad que cuando era yo pequeño, pues no falta alguno de estos armatostes que estorba la vista y obstruye el panorama.

Si acaso lo que describo arriba, mis solidarios lectores, ya me causa enfado, imagínense ahora que lo viviré en carne (o vista) propia , pues mi vecino ha decidido levantar su construcción adyacente a mi jardín, tras lo cual este quedará acorralado, impidiendo el paso de la luz y reduciendo el disfrute de la (muy poca) vista que teníamos de las estrellas durante las noches.


Seis semanas (según calculan los ñiles) de aguantar ruido y polvo, y asegurarme de que coloquen la lona que impedirá que sus materiales de construcción dañen nuestro amado y muy trabajado jardín. Que viva la paz.


Cada vez más cemento en las ciudades y menos áreas verdes.

Es lamentable.

Hasta la próxima.

1 comentario:

Gracias por tu comentario. Este será revisado, y en caso de pasar un estricto control de calidad (ja ja ja ja, hasta yo me la creí), se decidirá si pasa a la catafixia (donde puede mejorar o empeorar, no lo sabemos). Si eres un bot, ni lo intentes. Si no lo eres, pero quieres serlo, busca ayuda amigo(a).
Ahora sí, adelante, Shakespeare.