"Ah, típico de Tauro". Es lo que dicen con un reduccionismo bárbaro quienes creen en esas cosas, refiriéndose a los que demostramos cierto grado de terquedad (no gratuita) y, por ventura, nacimos en la primera quincena de mayo.
Pues a veces ser terco no es necesariamente un rasgo negativo. Al menos, no en este caso que traigo a colación, mis queridos (y seguramente, alguna vez, tercos) cuatro lectores.
—¿Y en qué consiste esa obstinación, testarudez, obcecación, tozudez, pertinacia, irreductibilidad, contumacia o empecinamiento, oh intrigante bloguero?
En leer es su idioma original (inglés) un libro de una escritora norteamericana llamada Deborah Eisenberg. Como el inglés no es mi idioma nativo (ni colonizado, faltaba más; ese vino de España), y mi mayor contacto con este es por la lectura de artículos de tipo técnico y de negocios, encuentro en estos relatos cortos muchas palabras y expresiones que no conozco. Así que me toma mucho más tiempo del normal entender exactamente lo que la autora buscaba expresar.
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| Una de mis hojas de anotaciones con palabras y expresiones |
Por cierto, el libro en cuestión se llama Your Duck Is My Duck.
Me inicié en su lectura el 19 de julio, hace casi un mes, y apenas terminé de leer el primer relato corto (el que le da título al libro). Les aclaro que no lo he leído día tras día, pues no siempre tengo el tiempo (inasible recurso no renovable) ni el ánimo para hacerlo.
—Oh, mentecato redactor, ¿acaso no sabes que ya puedes conseguir ese libro traducido al español?
Volteando mis ojos al cielo respondo: obvi que sí, dah. Pero ya me pasó con el libro traducido al español de Fran Lebowitz, el cual traía tantas N. del T. (notas de traductor) que pensé que tenía que leer el original personalmente. ¿Y saben qué? Valió la pena. A pesar de que la traducción sea la más mejor del mundo, la inteligencia e ironía de Fran solo se puede apreciar en todo su esplendor en inglés.
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| Joya literaria |
Además, yo no leo por leer. O peor, como lo describió magistral, irónica y crudamente Alejandro Dolina: yo no leo para decir que he leído.
Los invito a ver ese revelador (y, al mismo tiempo, desenmascarador) video aquí abajo.
Lapidaria su frase: «La gente no quiere leer, sino quiere haber leído».
¡Tómala! Y miren que cuando dijo eso, si se fijan bien en el video, no existían las redes sociales: todos los jóvenes ahí presentes tenían su total y completa atención puesta en quienes departían al frente de ellos, para no perderse el menor detalle. Hoy día no faltaría el montón de malditos celulares enfrente de todas las caras, grabando. Si ya en ese entonces había quienes pensaban en la inmediatez (según el comentario de Dolina), en vez del placer de la lectura, ahora la cosa es hartísimo mucho peor.
En fin. Cada uno puede hacer de su vida un rehilete, si quiere.
Algunos preferiremos seguir a nuestro lento ritmo, disfrutando de lo que deseemos leer.
Por cierto, Deborah Eisenberg es una de las autoras y los autores de cuentos cortos (short stories) que Fran Lebowitz recomiendó leer durante una entrevista que le hicieron. Si la recomendación viene de ella, entonces vale la pena darles una oportunidad, y en su idioma original.
Hasta la próxima.



Y yo le agregaría que en esta época quieren publicar que han leído.
ResponderEliminarDefinitivamente, estimado Neftalí.
EliminarEn efecto, mi querido Watson... A mí también me cuesta mucho avanzar a un buen ritmo libros en inglés. Lecturas técnicas o de negocio son cotidianas... Pero lo demás... Cuesta paciencia y constancia.
ResponderEliminarSaludos, Rafa.
E.B.
Paciencia y constancia: valores tan importantes como ausentes en esta época...
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