domingo, 19 de abril de 2026

Prole de víboras | 1

 


Mosca muerta

Resbalándose, cual su escamosa piel le permite, fue como se metió con el hombre que la preñó estando soltera, aunque había prometido lealtad y pureza a una autoridad Superior, amén de a sus padres. El fácil autoengaño del “soy bonita” la condujo a ello, como lo sigue haciendo hasta el día de hoy. Sus chilpayates han sufrido las consecuencias de su mal juicio; quienes antes la defendían del ataque de su propio progenitor, ahora deciden darle la espalda tras comprender que el sufrimiento que han arrastrado toda su vida ha sido culpa del egoísmo de ella. El autoengaño la llevó a justificar las infidelidades. ¡Malditas zorras! piensa sobre sus rivales. Pero ¿acaso no fue de esa misma manera como ella lo engatusó? ¿Con qué cara te quejas cuando descubres las cajas vacías de esas pastillas azules que él nunca usa contigo? ¿Y acaso no andas de resbalosa con cualquier portador de cromosomas XY? Hasta a la supuesta santidad la transformas en malicia con tus desplantes hacia aquellas que están felizmente casadas. Tu desquiciamiento es total, así como lo es tu infelicidad, la cual quieres compartir con todos quienes te rodean.

Tu conducta de vil y ofrecida hetaira te ha ganado el mote de la Mosca muerta.

Qué irónico que tu nombre también empiece con eme.

 

La rancherita

Puedes sacar a la niña del rancho, pero nunca sacar el rancho de la niña es como reza un refrán que se ajusta a ti por completo. Te pesa tanto vivir en una ciudad grande que el trauma rural de tu existencia es insoportable. No eres nadie, y lo sabes.

Tu vanidad pretenciosa la avivas exigiendo a tu pelele marido que cumpla tus caprichos materialistas para llenar el agujero eterno de tu autoestima, nula, inexistente. Solo apariencias, cosas engañabobos; empezando por ti. Tu complejo de inferioridad intentas disfrazarlo al fingir superioridad, buscando rebajar a tu nivel a aquella de quien te sientes amenazada. El amor al prójimo que falsamente predicas será la evidencia condenatoria que se aplicará sobre ti cuando llegue la Justicia final.

Sabes que nunca serás amada, porque ante los ojos de Él eres un instrumento de Su enemigo, el maligno, tu amo, quien igualmente buscó para sí mismo lo que no le pertenecía. Digna hija de este último es lo que tú eres. La envidia te corroe hasta las entrañas.

Anda, sigue formando tu séquito de aduladoras y lambisconas, quienes se creen la hipocresía que representas a la perfección con tu falsa vida. Ese grupo de dañadas a quienes se conoce como las queens.

No eres ni serás nunca absolutamente nada. Pablo dixit.

 


1 comentario:

Gracias por tu comentario. Este será revisado, y en caso de pasar un estricto control de calidad (ja ja ja ja, hasta yo me la creí), se decidirá si pasa a la catafixia (donde puede mejorar o empeorar, no lo sabemos). Si eres un bot, ni lo intentes. Si no lo eres, pero quieres serlo, busca ayuda amigo(a).
Ahora sí, adelante, Shakespeare.